Capítulo 6. Consolidación política y descomposición

(Extracto del libro “Ucrania: una historia de su tierra y sus habitantes”, de Paul-Robert Magocsi. En concreto se trata del segundo capítulo de la Segunda Parte del libro: El período de Kiev.)

Después de la precoz muerte de Sviatoslav en 972, sus sucesores se quedaron con las grandes extensiones que se prolongaban desde los límites de las estepas ucranianas en el sur hasta el golfo de Finlandia y lagos al norte de Rusia. Durante los siguientes 60 años (972 – 1132) los gobernantes de la Rus de Kiev fortalecieron su influencia en este territorio, convirtiéndolo en uno de los más fuertes e influyentes de la baja Edad Media. Agradecemos esta consolidación al exitoso gobierno de los carismáticos tres grandes príncipes: Volodýmyr El Grande, Iaroslav El Sabio y Volodýmyr Monómaco.

Estos tres reinados suponen más de la mitad (84 de 160 años) del período descrito en este capítulo. En la época de consolidación (972 – 1132) a los magnates kievanos les interesaban dos cuestiones: 1) La creación de una administración que pudiera controlar de forma eficaz los territorios de la cada vez mayor Rus de Kiev 2) y la protección ante intervenciones externas, especialmente de los esteparios.

En general, estos problemas se fueron resolviendo con éxito, aunque con algunas interrupciones, hasta el año 1132. Después, los conflictos internos y el peligro externo aumentaron, haciendo entrar a la Rus de Kiev en un periodo de descomposición y un gradual cisma en el poder político. La época de la descomposición duró poco más de un siglo y llegó a su punto álgido en tiempos de la avalancha tártaro-mongola (1237 – 1240) seguida de una fase de reconstrucción política.

Durante los seis años posteriores a la muerte de Sviatoslav, es decir, hasta la subida al trono de Volodýmyr El Grande, se hizo notar uno de los problemas más profundos de la Rus de Kiev: el traspaso de poderes de un gran príncipe a otro. Tradicionalmente, los gobernantes rus varegos consideraban que las tierras bajo su control eran propiedad de la familia y se heredaba de padres a hijos. El hijo mayor heredaba Kiev , el resto de hijos heredaba otras ciudades y tierras. En este simple sistema los hermanos solo tenían que respetar la herencia de cada uno, y los menores la superioridad del hermano mayor gran príncipe. Sin embargo, los conflictos entre los miembros de la familia llegaron a ser una constante muy frecuente, llegando incluso a desatar guerras fraternales y muertes de grandes príncipes. Este escenario empezó a hacerse realidad tras la muerte de Sviatoslav y llegó a ser un rasgo típico de la política de Kiev durante la así llamada época de consolidación y descomposición.

Iaropolk, el mayor de los tres hijos de Sviatoslav, tras la muerte de su padre se convirtió en gran príncipe de Kiev (972 – 980). Aunque en estos años Iaropolk batalló a menudo contra sus hermanos, una de estas confrontaciones (977) acabó con la muerte del hermano mediano, Oleg, que iba a reinar sobre los derevlianos. El asesinato de Oleg asustó al hermano menor, Volodýmyr, que reinaba en Nóvhorod y, temiendo por su vida, huyó a Escandinavia. En 980 Volodýmyr volvió con un ejército varego, y le quitó primero Nóvhorod a Iaropolk, y luego se dirigió al sur expulsándole de Kiev. Este mismo año Volodýmyr mató a su hermano Iaropolk y reinó en Kiev hasta el año 1015. A falta de otros pretendientes al trono de gran príncipe de Kiev, la Rus no volvió a contemplar guerras fraternales durante casi las cuatro décadas siguientes.

Volodýmyr El Grande

Volodýmyr I El Grande (reinado 980 – 1015) logró extender las fronteras de la Rus de Kiev y fortalecerlas. Al contrario que su padre Sviatoslav, que aspiraba a conquistar el sur hasta los Balcanes, Volodýmyr se concentró en las tierras de los eslavos orientales, poniendo bajo su control a los viatiches y radimiches. También fortaleció las fronteras de su estado destrozando a los protobúlgaros del Volga en el este, quitándoles Cherven, Przemyszl y otras ciudades fronterizas polacas en el oeste. En el norte conquistó a los yotvingios (sudovios), pueblo báltico de origen común con el lituano, y habitaba a lo largo del río Niemen.

Según la tradición varega, los numerosos hijos legítimos y no legítimos de Volodýmyr debían ser sus sustitutos en los inmensos territorios del estado de Kiev. De facto, precisamente en tiempos de Volodýmyr, la Rus de Kiev llegó al culmen de su florecimiento territorial y los cronistas llamaban a su actividad guerrera de una forma poética, “recogida de las tierras de la rus”. En la época de Volodýmyr, “las tierras de la rus” ya se identificaban no tanto con las patrias de las variadas tribus eslavas orientales, sino con las metrópolis comerciales, políticas y militares de las que ellas normalmente obtenían sus nombres. Desde aquel tiempo estos territorios comenzaron a llamarse las tierras de Pereiáslav, Cherníhiv, Hálich, Volinia, Pólotsk, Smolensk, Rostov-Súzdel y Nóvhorod. Todas ellas eran satélites de Kiev y su gran príncipe, que las distribuyó entre sus hijos. Así que la Rus de Kiev no fue un estado integrado, sino más bien el típico conglomerado medieval de tierras y diversos principados unidos por las relaciones familiares con el gran príncipe de Kiev.

Durante el reinado de Volodýmyr El Grande, entre la élite militar, comercial y palaciega de la sociedad kievana se formó una imagen en la que todo el estado de Rus conformaba una unidad. El concepto “los rus”, que antes era sinónimo de varego, obtenía ahora un nuevo significado: se refería a todo el territorio y sus habitantes bajo el mandato de Volodýmyr y sus hijos, que representaban a su padre en sus dominios. A causa del respeto que causaba Volodýmyr a sus hijos la Rus de Kiev destacó por un alto nivel de integridad política durante la mayor parte de su reinado.

A esta integridad basada en las relaciones familiares del gran príncipe se añadía la ideología: al contrario que sus antecesores, que parecían sólo pasivamente fieles al paganismo tradicional y, por tanto, más tolerante a otras creencias, Volodýmyr decidió hacer de la religión un asunto de estado y, al parecer, de esta forma esperaba unir ideológicamente a sus súbditos, fortaleciendo su fidelidad al poder de Kiev. Empezó a llevar a cabo esta política al principio de su reinado, cuando estableció los fundamentos del panteón pagano de los dioses eslavos orientales tradicionales (Perún, dios principal; Hors, Dazhvoj, Stryboj y Mokósh) con la intención de establecer este panteón como rito oficial del estado. Paralelamente a este proceso apareció la discriminación religiosa: los cristianos y los practicantes de otras religiones que no reconocieron el paganismo fueron perseguidos.

Aunque la idea de establecer una religión estatal fue políticamente acertada, el paganismo parecía una elección equivocada. Todos los estados cercanos con los que Volodýmyr mantenía relaciones poseían unos sistemas de creencias y ritos más desarrollados: en tierras de griegos y bizantinos en el suroeste y polacos en el oeste se había extendido el cristianismo; en las tierras de los búlgaros del Volga en el este, el islam; y en las tierras de los jázaros en el sureste, el judaísmo. La existencia de estas religiones en los estados vecinos militarmente poderosos no podían pasar desapercibidas a los ojos del astuto y ambicioso político Volodýmyr.

El significado de la palabra “rus”

Aunque alrededor del origen del nombre rus sigue en pie una ardiente polémica, los historiadores están de acuerdo en que este nombre se utilizaba para el territorio y los habitantes del estado de Kiev. Al principio se empleaba para llamar a los grandes príncipes varegos y a los territorios bajo su control, es decir, a Kyivshchyna, Chernihivshchyna y Pereyáslavshchyna. Las tierras situadas en el gran triángulo Kiev – Cherníhiv – Pereiáslva llegaron a ser nombradas por excelencia como la tierra de Rus.

A finales del siglo X, en tiempos del reinado de Volodýmyr el Grande, y especialmente en el siglo XI, en tiempos de Iaroslav el Sabio, se hicieron muchos esfuerzos para que se identificara este nombre con todas las tierras del gran príncipe de Kiev. El nombre “rus” como territorio obtuvo un significado complementario desde que sus habitantes cristianos comenzaron a llamarse a sí mismos “rus” o “rúsiches”. Y aunque los habitantes de los diferentes principados (Galitzia-Volynya, Nóvhorod, Súzdal y demás) llamaron a sus tierras “tierras de Rus”, al mismo tiempo utilizaban muchas veces esta palabra en su significado más estrecho: entendiendo por “Rus” un triángulo convencional al este del curso medio del Dnipró, marcado por Kiev, Cherníhiv y Pereyáslav.

En la segunda mitad del siglo XIV, tras la caída de la Rus de Kiev, los estados sucesores que aspiraban extender su poder a su ex territorio llamaban “Rus” a todas las tierras que antes estaban bajo el dominio de Kiev. Para los lituanos, “Rus” eran las tierras que conquistaron: Pólotsk y Smolensk en el norte, Volynya, Túriv y Pinsk en el centro, y Kiev, Cherníhiv y Pereyáslav en el sur.

Al mismo tiempo, los polacos llamaron a Galitzia, conquistada a mediados del XIV, “voivodato de Rus”. A finales del siglo XVI, en las partes bielorrusas y ucranianas de la República de las Dos Naciones (Polonia y Lituania), llamaron rus a todos sus habitantes ortodoxos y sus territorios. Pero posteriormente, los gobernantes de los principados de Volodýmyr y Súzdal, y luego el de Moscú, que se consideraban a sí mismos descendientes de la dinastía Rúrik (que, al parecer, proviene del gran príncipe varego Rúrik, siglo IX) heredaron el nombre Rus, que para ellos no sólo significaba todas las tierras que en aquel tiempo estaban bajo el dominio de Moscú, sino también otros territorios del legado kievano, que posteriormente serán reunificados. Dicho en pocas palabras, durante los siglos XV y XVI, en la conciencia política de toda la Europa del este se grabó fuertemente la idea de que “Rus” eran todas las tierras que en tiempos de Iaroslav El Sabio eran controladas por Kiev.

Pero desde el punto de vista de la iglesia ortodoxa y del mundo bizantino, a los que parte de la Rus de Kiev también pertenecía, se abre otra perspectiva. Desde los tiempos de la aceptación del cristianismo en la Rus, la iglesia bizantina ortodoxa llamó al arzobispo de la iglesia de la Rus “arzobispo de Kiev y de toda la Rus”. Cuando en el siglo XIV Bizancio aceptó la creación de un segundo arzobispado en la Rus (Arzobispado de Galitzia) y el arzobispo kievano trasladó su residencia a Moscú, apareció la necesidad de dividir la jurisdicción de estos dos arzobispados. El más cercano a Constantinopla, el de Galitzia en el sur (Ucrania), con sus seis parroquias fue llamado por los griegos bizantinos “Micra Rósiia”, es decir, Rus Interna o Rus Menor; mientras que el territorio más alejado, el del arzobispado de Moscú (doce parroquias) fue llamado “Megale Rósiia”, es decir, Rus Externa o Gran Rus.

Esta división se conservó a lo largo de toda la expansión política de Moscú. A principios del siglo XIV los gobernantes moscovitas se llamaron a sí mismos “grandes príncipes”, posteriormente “zares de toda la Rus”, y desde mediados del XVII, los zares de “toda la Rus Menor, Mayor y Blanca”. A lo largo de la primera mitad del siglo XVIII, cuando el zar Pedro I convirtió el Zarato moscovita en el Imperio ruso se cambió el término antiguo “Rus” por el de “Rusia”. Desde entonces, bajo el Imperio ruso, Ucrania se convirtió en “Rusia Menor” y sus habitantes “pequeñorrusos”.

El significado original del nombre “Rus” se ha mantenido sólo en las tierras del oeste de Ucrania (Galitzia, Bukovina y Transcarpatia), las cuáles, después de 1772, estaban bajo dominio austríaco. La iglesia greco-católica utilizó este término en el imperio austríaco para nombrar a la renovada parroquia de Hálych y Rus (1808). Este término también se extendía entre los habitantes eslavos del este de estas tres regiones, que hasta el siglo XX se llamaban a sí mismos “rus” o “gente de la fe rus”, o sea, “rusinos”.

Además del término greco-bizantino “Rosia”, en los documentos latinos se utilizaban algunas formas emparentadas a éste (“Ruscia”, “Russia” y “Ruzzia”) para nombrar a toda la Rus de Kiev. Posteriormente, a los cristianos del este ucranianos y bielorrusos (especialmente a los uniatas, luego llamados greco-católicos) que vivían en el territorio de la República de las Dos Naciones, les llamaron “ruteni” y “rutheni”. Las versiones alemana, francesa e inglesa de estos términos (“Ruthenen”, “ruthéne” y “Ruthenian”), normalmente se referían sólo a los habitantes de Galitzia y Bukovina bajo el poder austríaco y la Transcarpatia bajo dominio húngaro. Durante un largo período de tiempo, en las investigaciones angloparlantes, los nombres “rus” y “Rusia” no se diferenciaron, y a consecuencia de ello se produjo una tergiversación básica: “Rusia de Kiev” (Kievan Russia). Aunque últimamente, cada vez más a menudo, en las publicaciones angloparlantes figuran los términos correctos “rus” y “Rus de Kiev”; pese a ello, la forma de nombrar a los habitantes de la rus con un término “rus / rusýn” no se popularizó y por eso se utiliza un término incorrecto (“Russian”) o visualmente complicado (“Rus’ian / Rusian”).

Cristianismo y bautismo de la Rus

De las tres religiones mencionadas, los rus quizá conocían mejor el cristianismo, extendido por una parte de las tierras ucranianas (Crimea entre ellas) desde el siglo IV. En Kiev echó sus raíces en tiempos del gobierno de los primeros varegos, Askold y Dir, en la segunda mitad del siglo IX; y tras un período de indiferencia renació un siglo más tarde, en tiempos de la gran princesa Olha. Y fue a su nieto Volodýmyr a quien tocó extender esta nueva religión por toda la Rus de Kiev.

Aunque los autores de las crónicas medievales pusieron el énfasis en la conversión religiosa de Volodýmyr, en verdad, los intereses políticos y personales empujaron a este gran príncipe a cambiar el recién establecido panteón pagano por el cristianismo oriental de Bizancio. De este modo, Volodýmyr logró aumentar el prestigio internacional de la Rus de Kiev, fortalecer los vínculos comerciales y diplomáticos con Bizancio y reforzar su poder en un estado eslavo varego fiel a una única iglesia a la que él, como gobernante laico, tenía que cuidar. La decisión de aceptar el cristianismo apareció a finales de la década de 980 como consecuencia del complicado desarrollo de los hechos, cuyos datos y orden no están aún aclarados.

A finales del año 987, Volodýmyr aceptó ayudar al emperador bizantino, causando un levantamiento. Por la ayuda militar dada, el gran príncipe de Kiev tenía que obtener un regalo excepcional: la hermana del emperador como esposa. Se trataba no simplemente de un familiar del emperador, sino también de una princesa “porphyrogenesis”, es decir, literalmente “nacida en Porfir”.1 Aunque para casarse Volodýmyr tenía que bautizarse y también bautizar a su Estado, adjuntándolo a la zona de influencia bizantino-cristiana.

Pero la cuestión de la sucesión de estos hechos sigue siendo discutida hasta el día de hoy. Algunos historiadores opinan que para la acogida del cristianismo a Volodýmyr le influyó la élite local, siendo por tanto una decisión tomada sin la influencia política de Bizancio. Quizás fue bautizado incluso antes de aceptar “la cruz” para complacer a Bizancio. Al final no se sabe cuándo exactamente sucedió: si en 987, en 988 o en 989. Sólo sabemos que en 988 Volodýmyr prestó ayuda militar al emperador bizantino y gracias a la cual, éste pudo mantenerse en el trono. Se sabe también que la rus conquistó la ciudad bizantina Quersoneso, en Crimea, y esto quizás hizo que el emperador bizantino cumpliera su promesa política. Al fin y al cabo, Volodýmyr el Grande volvió triunfal a Kiev en 990 junto a su novia porfirogeneta.

Al parecer, el cambio del paganismo recién proclamado como religión estatal por el cristianismo le ocupó a Volodýmyr un poco de tiempo. Unos siglos después, la “Crónica de Néstor” describe detallada y dramáticamente que Volodýmyr ordenó tirar los ídolos paganos (algunos de ellos fueron troceados y otros arrojados al fuego), y cómo todos los kievanos fueron obligados a meterse en el Dnipró para serbautizados.2 Posteriormente, fueron edificadas varias iglesias y se trajeron curas y libros eclesiásticos primero de Bizancio y luego de Bulgaria, que era el satélite cultural de Bizancio en el mundo eslavo. La estructura de la iglesia también la tomaron prestada de Bizancio: las unidades principales eran las diócesis (con el obispo a la cabeza por regla general) unidas al arzobispado regido por el arzobispo. La imposición del cristianismo fuera de Kiev comenzó en 990 y, aunque la población recibió con rechazo esta nueva religión, fueron fundadas siete diócesis (dos de ellas durante el reinado de Volodýmyr): en Nóvhorod, Bílhorod, Cherníhiv, Túriv, Volodýmyr-Volynsky, Rostov y Pólotsk (ver mapa número 7).

Para la financiación de toda la estructura de la iglesia cristiana, Volodýmyr puso el 10% (diezmo) de los ingresos estatales. Como resultado de la cristianización de una sociedad que antes era “lujuriosamente insaciable”, Volodýmyr (que, según los testimonios de la Crónica de Néstor, mantenía a 800 concubinas) junto con su abuela Olha, que tampoco era la encarnación de las virtudes cristianas, obtuvieron el respeto de la iglesia de la Rus y fueron canonizados en el siglo XIII. En los escritos posteriores de la Rus, a Santa Olha/Olena y San Volodýmyr les llaman isapostolos.

A pesar de los grandes esfuerzos de Volodýmyr el Grande, la cristianización de los habitantes de la Rus de Kiev fue muy lenta. La aceptación fue más rápida quizás en Kiev y otras ciudades, pero pasaron unos siglos más antes de que enraizara en los pueblos paganos. Así que con ayuda del cristianismo, Volodýmyr comenzó el proceso de cimentación ideológica de la Rus de Kiev como estado. Por tanto, el concepto “rus” se equiparaba con el territorio y los habitantes del estado kievano y, al mismo tiempo, obtuvo un significado religioso. En pocas palabras, ser “rúsych” y ser cristiano ortodoxo significaba lo mismo.

La aceptación del cristianismo fue también provechosa para la Rus de Kiev en cuanto a los asuntos exteriores. Uniéndose a esta religión y cultura y, por lo menos de palabra, reconociendo la autoridad de un único gobernante seglar “ungido por dios” (el emperador bizantino); la Rus finalmente entró en la zona de influencia principal del Imperio bizantino o romano oriental. Tener una única religión ayudaba también en la defensa contra los pechenegos, que varias veces atacaron de nuevo la Rus a finales de siglo (988, 992, 996 y 997). Volodýmyr también aquí obtuvo dividendos políticos animando a los rus-cristianos a luchar contra los paganos. Los habitantes de la Rus de Kiev tenían desde entonces un objetivo común: defender el pueblo y la fe de la Rus.

A la hora de la muerte de Volodýmyr el Grande en 1015, Kiev había fortalecido el control político e ideológico en muchos de los territorios controlados, había mejorado las relaciones con Bizancio y, al mismo tiempo, protegió e incluso extendió las fronteras de la Rus durante sus enfrentamientos con sus vecinos en el oeste, este y sur. Por otro lado, el problema de la sucesión del poder no había sido resuelto, por lo que la guerra entre los hijos de Volodýmyr se mantuvo durante diez años. En este nuevo ciclo de guerras fraternales, dos hijos de Volodýmyr pasaron a la historia de la cultura rus y eslava oriental. Borýs y Hlib, profundamente creyentes, fieles al valor cristiano de “ofrecer la otra mejilla” no ofrecieron resistencia cuando los guerreros de su hermano les estaban matando (1015). Rechazando responder “a maldad con maldad”, los mártires Borýs y Hlib se convirtieron en los primeros santos canonizados de la Rus.

El cristianismo en Ucrania

Desde los tiempos del gloriosamente famoso bautizo de la Rus, a finales de los 980, el cristianismo se convirtió en la religión estatal de la Rus de Kiev, pero aparece en tierras ucranianas significativamente antes. La Crónica de Néstor menciona los principios del cristianismo en Ucrania desde los tiempos apostólicos. Según la Crónica, los primeros diez años después de Cristo, el apóstol Andrés durante su viaje misionero llegó a Quersoneso, al sur de Crimea, y desde ahí se dirigió hacia el Dnipró siguiéndolo a través de Escitia, llegando hasta las colinas donde posteriormente se levantó la ciudad de Kiev.

No se sabe con certeza hasta qué punto es verdadera esta historia, pero los testimonios escritos y los hallazgos arqueológicos muestran que desde el siglo I el cristianismo existía en las ciudades costeras al norte de los mares Negro y Azov. Crimea y el Reino del Bósforo renacido como parte del Imperio romano llegaron a ser lugares de refugio para los cristianos que huían de persecuciones. Entre los refugiados más famosos se encontraba el cuarto papa romano San Clemente I, que en el año 92 fue desterrado a Quersoneso. Ahí encontró varios miles de cristianos y convirtió al cristianismo a más personas, hasta que en el año 101 fue condenado a muerte por el emperador romano. La memoria sobre Clemente I siguió viva en las tierras de la Rus, y en los años 860, el misionero bizantino Constantino trasladó sus restos a Roma. Con el tiempo, cuando Volodýmyr el Grande se bautizó y casó, la cabeza de Clemente le fue devuelta como gobernante del nuevo estado cristiano en el año 989, y desde entonces los descendientes del Gran Príncipe la guardaron durante siglos como un tesoro sagrado.

Tras Clemente I, el cristianismo se extendió con mucho éxito por las ciudades costeras y las lejanas estepas. Las tribus germánicas godas que ocuparon las tierras ucranianas en el siglo III también aceptaron ciertas formas del cristianismo: los visigodos el arrianismo y los ostrogodos el cristianismo oriental de rito bizantino. Después de que los hunos derrotaran definitivamente a los godos en el año 375, el cristianismo no desapareció, sino que junto con los ostrogodos que retrocedieron a la península de Crimea, se trasladó al sur. De esa forma se hicieron conocidos como los godos de Crimea y su capital, Doros, que se encontraba en el centro de Crimea, llegó a ser el centro de la diócesis cristiana de Gotia aproximadamente en el año 400. Bajo la jurisdicción del patriarca de Constantinopla, existieron en la península la diócesis y, posteriormente, las metrópolis Gotia y Caffa hasta finales del siglo XVIII.

Después de que en el siglo VI Bizancio estableciera control directo sobre las ciudades de la costa crimeana, la influencia del cristianismo creció significativamente. En Quersoneso, el centro administrativo de la región bajo Bizancio, había varias iglesias. La costa entera se convirtió en refugio de cristianos huídos, entre ellos el papa romano Martín I. Durante el movimiento iconoclasta, que causó un profundo cisma político y cultural en Bizancio en el siglo VIII y primera mitad del IX, muchos epíscopes, monjes y curas descontentos llegaron a Crimea. Precisamente, para llevar a cabo esta expansión cristiana, cerca del año 730 en la costa este del estrecho de Kerch, concretamente en Tamatars (posteriormente Tmutarakáñ), se creó una diócesis bajo jurisdicción del epíscope godo de Doros, que a su vez estaba bajo la jurisdicción de Constantinopla. Aunque la diócesis de Tamatars no se menciona en las fuentes hasta los años 970, en tiempos fue ocupada por los rus varegos, lo que hizo que algunos autores situaran a Tmutarakáñ como primera diócesis de la Rus.

Desde que los rus varegos llegaron a Kiev y establecieron los primeros contactos con Bizancio, el cristianismo apareció en el curso medio del Dnipró. Tras el ataque varego a Constantinopla, bajo el mando de Askold y Dir, en el año 860, los emisarios enviados a Bizancio fueron bautizados y trajeron a Kiev una religión nueva. No se sabe si Askold y Dir se bautizaron, pero el patriarca de Constantinopla, Focio, en el año 867, proclamó que los rus “no iluminados” se habían convertido en “súbditos y amigos” cristianos de los pastores espirituales del imperio bizantino. Luego, en el año 874, el patriarca asignó a los rus un epíscope propio (probablemente en Tmutarakáñ). Este comienzo esperanzador del cristianismo entre los rus en la región de Kiev se truncó durante el mandato de Oleg en los años 880. Pero parece que algunos representantes de la sociedad cristiana conservaron la fe, así, a mediados del siglo X, esta sociedad se expandió y llegó a su culmen en el año 957 cuando la gran princesa de los rus, Olga, se bautizó con el nombre de Olena.

Además de la presencia duradera de los cristianos en Crimea y la aparición de creyentes en la región de Kiev en los años 860, el cristianismo se abrió camino en Ucrania hasta el lejano oeste. Este proceso está relacionado con la actividad de los “apóstoles eslavos”: los misioneros bizantinos Constantino / Cirilo y Metodio, que entre los años 863 y 885 llevaban a cabo una misión cristiana en Centroeuropa (Gran Moravia, centro político importante). En la esfera de su control entraban las tierras ucranianas del extremo oeste, donde se considera en la ciudad de Przemysl en Galitzia y también en Mukáchevo en los años 890, los misioneros bizantinos fundaron sendas diócesis (según algunos datos, la diócesis de Mukáchevo existía ya desde los años 860).

En base a todos estos datos, algunos historiadores (M. Chubaty, P. Bilaniúk) aseguran que hubo continuidad del cristianismo en Ucrania: desde tiempos apostólicos hasta el “bautizo de la Rus”, aproximadamente en 988, y hasta el día de hoy. Y, por eso, en su opinión, la iglesia ucraniana es apostólica, ya que con sus raíces llega hasta el principio del cristianismo.

Iaroslav el Sabio

Tras casi diez años de guerra fraternal, en la Rus de Kiev se renovó la paz. Dos hermanos, Iaroslav y Mstyslav, resultaron ser los más fuertes pretendientes al trono. A pesar de que el mayor de los hijos de Volodýmyr, Iaroslav, obtuvo el título de gran príncipe de Kiev en el año 1019, él prefirió qudarse en el norte, en Nóvhorod, donde reinó su padre en vida. Al principio, Iaroslav y Mstyslav luchaban por el control de Kiev, el sur de la Rus, pero en 1026 llegaron al acuerdo de dejar Kiev sin heredero y dividir el estado por la línea del Dnipró. Los hermanos reconquistaron juntos los territorios occidentales de los polacos (perdidos tras la muerte de Volodýmyr) y ampliaron el comercio con Bizancio. En estos tiempos, Tmutarakáñ (en territorios de Mstyslav) obtuvo una gran importancia para la historia de la Rus de Kiev. Dado que los comerciantes que bajaban por el Dnipró podían ser atacados por los pechenegos en la estepa abierta, Kiev comenzó a decaer económicamente. En cambio, Nóvhorod y Cherníhiv, gracias a esto, pudieron durante cierto tiempo desarrollar su comercio. Cherníhiv se encontraba cerca de la vía comercial que pasaba por los ríos Desná y Seim y luego continuaban por tierra, es decir, “porteaban” sus barcos hasta la cuenca alta del Don. Desde ahí, los comerciantes bajaban por el Don, pasaban la fortaleza rus de Torre Blanca y, tras el mar de Azov, llegaban a Tmutarakáñ de la Rus, situada en el estratégico estrecho de Kerch, donde en dirección este varias vías se cruzaban hacia Asia Central y más allá del Cáucaso, y en dirección suroeste hacia Constantinopla.

La Rus se unió en 1036 cuando Mstyslav murió súbitamente. Ahora Iaroslav era de facto y de iure el gran príncipe e innegable gobernante de toda la Rus, desde Nóvhorod hasta Tmutarakáñ. Conocido posteriormente como Iaroslav I, El Sabio (gobernó 1036 – 1054) decidió dejar Nóvhorod y otra vez convertir Kiev en la capital política y cultural del Estado. Su primer paso fue la protección de la ciudad de los ataques pechenegos, que en aquellos tiempos llevaban un estilo de vida nómada tradicional. Desde finales del siglo IX los pechenegos controlaban la estepa desde la cuenca baja del Don hasta la cuenca baja del Danubio, pero ahora estaban siendo reemplazados por los torkos, que a su vez eran presionados por unos nuevos guerreros del este, los kipchaks (también cumanos o kupchakos).

Bajo presión torka, los pechenegos, asustados, se dirigieron al norte e intentaron conquistar Kiev por su cuenta, pero en 1036 fueron destrozados por las tropas rus comandadas por Iaroslav. Esta victoria sobre los pechenegos, junto con una anterior (1019) fueron conmemoradas de forma especial: supuestamente, en el lugar de la batalla Iaroslav comenzó a construir la monumental catedral de la Santa Sabiduría, es decir, Santa Sofía. En cuanto a los pechenegos vencidos, una parte de ellos se dirigió al sur y atacó al Imperio bizantino. En 1091 fueron derrotados por el ejército bizantino (en unión con los kipchaks) y al poco tiempo desaparecieron como fuerza política independiente. Algunos pechenegos se quedaron a lo largo del río Ros, al sur de Kiev, que hizo de frontera entre la Rus y la estepa. Esta vez, junto con los torkos y otros pueblos túrquicos que también fueron expulsados de las estepas por los kipchaks, formaron una nueva alianza, la de los karakalpaks. Los “sombreros negros” (karakalpaks) como les llamaron los cronistas de la Rus, poblaron las tierras fronterizas a lo largo del río Ros y fueron aliados de los grandes príncipes de la rus.

El destino de los karakalpaks nos muestra un aspecto poco conocido de la vida de la Rus de Kiev. Aunque los cronistas de la Rus y, posteriormente, los historiadores y novelistas, normalmente describen a los habitantes de la estepa de manera despectiva como enemigos paganos de la Rus cristiana, pero, en realidad, ellos más que estar enemistados con los rus, interactuaban con ellos a varios niveles. Algunos nómadas, como por ejemplo los karakalpaks, no sólo defendían las fronteras de los principados (especialmente los de Pereyáslav y Cherníhiv) de los ataques de sus colegas torkos kipchaks, sino que también tenían un papel importante en la vida política de la Rus: se casaban con miembros de las familias de los grandes príncipes y actuaban como mercenarios en las guerras fraternales que arruinaron el estado de Kiev.

Además de la frontera sur de la estepa, Iaroslav se ocupó de la frontera noroeste. Ahí conquistó a los masovianos y yotvingios y su hijo Volodýmyr, que le sucedió en Nóvhorod, conquistó a algunas tribus finesas. Aunque en el extremo sur Iaroslav tuvo menos éxito. El fortalecimiento de las vías comerciales con Bizancio incrementó la competitividad y a veces esto causaba conflictos entre los comerciantes rus y los funcionarios bizantinos. Iaroslav intentó resolver este problema mandando en 1043 una gran flota a Constantinopla, pero sufrió una humillante derrota.

Es muy difícil de decir si la política exterior de Iaroslav resultó siempre exitosa, pero continuamente apostaba por la diplomacia nupcial, especialmente con Europa occidental. Su segunda mujer, Ingegerd, era hija del rey sueco Olaf; casó a sus hijas respectivamente con el rey de Hungría, Andrés I (Anastasia), con el rey de Noruega, Harald III el Despiadado (Ielizaveta) y con el rey de Francia Enrique I (Anna); casó a su hijo Iziaslav con la hija del rey polaco Miecislao II, a Sviatoslav con la hermana del arzobispo de Tréveris (Trier) Burhard, a su hijo Vsévolod con la hija del emperador bizantino Constantino X Monómaco. Estos lazos nupciales hicieron a la Rus de Kiev conocida en toda Europa.

Iaroslav fue conocido no solo por sus éxitos militares y diplomáticos sino también por el crecimiento y desarrollo de Kiev. En la época de su reinado fueron levantadas cinco grandes construcciones: la monumental entrada a la ciudad (Zoloti Vorota, Puerta de Oro), la iglesia de la Anunciación situada dentro de Zoloti Vorota, la iglesia de San Jorge, la iglesia de Santa Irina y la catedral de Santa Sofía, el edificio más importante en la panorámica del Kiev medieval. Con ayuda de la iglesia, de la escritura y del derecho, Iaroslav fomentaba la conciencia de integridad de toda la Rus de Kiev cuyos principios fijó su padre Volodýmyr.

Durante las negociaciones con Bizancio, Iaroslav logró asegurarse el apoyo del patriarca de Constantinopla (la autoridad principal en el mundo cristiano oriental) en lo que se refiere al nombramiento del arzobispo (al principio todos ellos fueron grecobizantinos) que encabezaría la iglesia de la Rus en Kiev. A diferencia de las décadas anteriores, sobre estos hechos se han conservado testimonios documentales: se sabe sobre los tres jerarcas que en tiempos de Iaroslav encabezaron el arzobispado de la Rus. Al arzobispo de la Rus le asignaron también dos ayudantes epíscopes (para ellos fueron fundadas nuevas parroquias en Iúriev y Bílhorod, cerca de Kiev) y una parroquia más se creó en Pereiáslav. Aunque la guerra rusbizantina que estalló en 1043 influyó también en los asuntos eclesiásticos. Iaroslav se daba cuenta de la necesidad de deshacerse de la protección del Imperio bizantino, que los representantes de la iglesia extendían y defendían con tanto fervor. En 1051 consiguió llegar a un acuerdo sobre la primera elección para el trono arzobispal: un rus local, Hilarión, intelectual kievano fiel a su gran príncipe.

Aspirando a hacer su contribución a la vida intelectual de los rus y desarrollar el sentimiento de integridad política, Iaroslav encargó preparar crónicas donde se pudiera seguir el origen de su Estado desde tiempos remotos. Una contribución más en el desarrollo de este sentimiento fue su orden de codificar las leyes en todo el estado de Kiev. Este código es conocido como “Ruska pravda” (“La verdad de la Rus”), trataba principalmente sobre el derecho cotidiano y destacaba por sus castigos no muy severos, que preveían varios tipos de pago en lugar de encarcelamiento o pena de muerte. Gracias al arte de la diplomacia, al cuidado de la cultura y a la primera codificación escrita de las leyes eslavas, Iaroslav entró en la historia de la Rus como “el Sabio”.

Iaroslav esperaba legar su sabiduría a las generaciones posteriores y en los últimos años de su vida trató de resolver el problema de la herencia y transferencia de poder, intentando así prevenir el caos que aparecía tras la muerte de cada gran príncipe. Su decisión consistía en repartir las tierras de la Rus de Kiev en cinco vótchinas3, cada una de ellas concedida a uno de sus hijos, y en una sexta vótchina, la tierra de Pólotsk, reinó su hermano. El hijo mayor se convertiría en el gran príncipe de Kiev y tras su muerte el trono sería ocupado por sus hermanos según orden cronológico. Al mismo tiempo cada hijo formaba su propia dinastía en las tierras heredadas.

A pesar de las directrices de Iaroslav a sus hijos (“amarse”, “vivir en paz”), bajo el gobierno del hermano mayor, el gran príncipe Iziaslav I (1054 – 1078), a pesar de los intentos de su padre de fortalecer el sistema de sucesión, los conflictos entre sus hijos surgieron casi inmediatamente después de su muerte y arruinaron el estado de Kiev durante medio siglo. La situación empeoró con la aparición de un nuevo peligro en el sur: allí los kipchaks expulsaron a los pechenegos y controlaron la región esteparia. Conocedores de los enfrentamientos entre los grandes príncipes de la Rus, donde los mismos nómadas estaban del lado de uno u otro gran príncipe, en 1061 los kipchaks se atrevieron a atacar la Rus. Durante casi diez años se movieron libremente por la Rus de Kiev y la saqueaban, especialmente en las regiones fronterizas del Principado de Pereiáslav y de la parte sur de Kiev. Los saqueos de los kipchaks no solo arruinaban la economía agrícola en las tierras fronterizas, cuya población fue aniquilada o esclavizada, sino que a finales del siglo XI incomunicaron Kiev con Bizancio bloqueando las rutas comerciales en el Dnipró y el Donets que pasaban por Tmutarakáñ. Desde entonces estas ciudades (Tmutarakáñ desde 1094 y Torre Blanca en 117) fueron aisladas para siempre de las tierras del norte de la Rus, permaneciendo en la zona de influencia de kipchaks y bizantinos hasta el siglo XIII, cuando los tártaros mongoles las destruyeron.

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El Consejo de Liúbech y Volodýmyr Monómaco

El peligro kipchak y las prolongadas e infructuosas discordias internas llevaron a los cinco grandes príncipes de la Rus a reunirse en el año 1097 en Liúbech (ciudad pequeña al norte de Kiev). En esta reunión, conocida como Consejo de Liúbech, los grandes príncipes acordaron decidir el reparto de las tierras para los gobernantes y sus descendientes. Como recoge el testimonio de la Crónica de Néstor, los grandes príncipes establecieron: “que cada uno obtenga su herencia paterna”, juraron no romper la sucesión dinástica y acordaron que solo juntos “salvarán la tierra de la Rus” de los kipchaks y resolverán las posteriores discordias en consejos como este4.

Bajo los lemas del Consejo de Liúbech y liderados por el enérgico gran príncipe de Pereiáslav Volodymyr Monómaco, los grandes príncipes de la Rus lograron destrozar tres veces a los kipchaks entre los años 1103 y 1111. Como resultado de estas victorias, la amenaza kipchak desapareció durante medio siglo. El ejemplo de Liúbech se convirtió en el modelo a la hora de convocar consejos análogos donde se discutían y resolvían conflictos internos.

A pesar de las buenas intenciones, el acuerdo conseguido en Liúbech, según el cual cada gran príncipe no salía de los límites de sus dominios, pareció ser poco duradero. En 1113, tras la muerte del gran príncipe Sviatopolk II (1093-1113), la veche5 de la ciudad decidió ofrecer el cargo de gran príncipe al héroe de las guerras contra los kipchaks y gobernante de Pereiáslav, Volodýmyr Monómaco. Al principio se mostró indeciso, temiendo destruir el acuerdo dinástico de Liúbech que él mismo propagaba. Pero cuando en Kiev surgió un levantamiento que amenazaba a la clase alta, a los monasterios y a la viuda de Sviatopolk, Volodýmyr Monómaco aceptó el cargo y gobernó como gran príncipe de Kiev desde 1113 hasta 1125. Aceptar el título de gran príncipe de Kiev le convirtió en dueño de las tierras de Kiev, Túrov, Pinsk y Nóvhorod, pero además, Volodýmyr seguía controlando sus tierras de Pereiáslav y sus descendientes gobernaban en los grandes principados de Rostov, Súzdal y Smolensk. Así que la mayoría de las tierras de la Rus de Kiev estaban bajo el poder de un solo gobernante.

Volodymyr Monómaco fue el último de los tres grandes señores carismáticos de la Rus de Kiev durante el período de consolidación. Fortaleciendo su poder en Kiev y en toda la rus, Monómaco canceló los altos ratios de la deuda e hizo los cambios oportunos en la “Ruska pravda” (“La verdad de la Rus”) de Iaroslav El Sabio (en la así conocida como “redacción extendida”). Monómaco, al igual que su antecesor, se emparentó con familias nobles de Europa occidental (su primera mujer llegó a ser la hija del último rey anglosajón) y mejoró las relaciones con Bizancio, que habían decaído en las últimas décadas. Gracias a estas acciones y también a la paz en la estepa de los kipchaks, el gobierno de Volodýmyr Monómaco se puede considerar uno de los últimos períodos de estabilidad de la Rus de Kiev.

Monómaco esperaba conservar la integridad de la Rus siguiendo el sistema de sucesión que existía antes de Iaroslav, cuando el hijo mayor obtenía Kiev y los más jóvenes los otros grandes principados. Al principio, esta aproximación resultó satisfactoria: su hijo Mstyslav I (1125 – 1132) no solo gobernaba con éxito toda la Rus sino que extendió su influencia hasta la región báltica; pero tras su muerte en 1132, durante el gobierno de su hermano Iaropolk II (1132 – 1139) volvieron a aparecer las discordias internas que durante ciertos periodos de la historia de Kiev se habían mostrado graves. Los períodos de debilitamiento del poder central en la época de consolidación en general duraban pocos años: el intervalo del gobierno duradero de fuertes gobernantes como Volodýmyr el Grande, Iaroslav el Sabio o Volodýmyr Monómaco. Pero a partir de ahora se alargarían durante décadas, convirtiéndose en norma, señalando así la época de descomposición, que duró desde 1132 hasta 1240.

Época de descomposición

Podemos considerar a la frecuencia con la que el título de gran príncipe de Kiev pasó de mano en mano como el síntoma característico de la descomposición política del estado. Si, por ejemplo, durante los dos primeros siglos y medio (878 – 1132) en Kiev gobernaron 14 grandes príncipes, en los primeros 37 años de la época de descomposición (1132 – 1169) se turnaron en el poder 18. Los rasgos principales de este período fueron la decadencia gradual de Kiev como centro político y económico y la transferencia del poder a otras tierras de la Rus. Con el tiempo, el centro político se desplazó a los tres grandes principados: al de Galitzia-Volynia en el suroeste, al de Volodýmyr-Súzdal en el noreste y al de Nóvhorod en el lejano norte.

En el año 1136, Nóvhorod se levantó y conquistó su independencia del principado de Kiev, al que hasta entonces rendía vasallaje. Esta ciudad-república independiente, posteriormente conocida como el “Gran Señor Nóvhorod”, enfocó sus intereses comerciales en el oeste (zona báltica) y en el norte (regiones pocos pobladas de bosque). El principado de Rostov (posteriormente llamado de Volodýmyr-Súzdal) y el de Galitzia-Volynia participaron de forma activa en la lucha por el título de gran príncipe de Kiev. Y aunque en cada uno de estos principados existía un gobernante carismático con capacidad de conquistar Kiev, les resultaba más fácil gobernar sus principados que asentarse en el inestable trono de gran príncipe. Bajo este punto de vista, el comportamiento del nieto de Monómaco, Andrii Boholiubskii “El Piadoso”, muestra un ejemplo típico de este período. Como gobernante del gran principado de Volodýmyr-Súzdal, en 1169 unificó las tropas de los grandes príncipes rus y las dirigió a Kiev para conquistarla y saquearla, quemando muchas iglesias y monasterios y matando a una gran cantidad de habitantes. Por supuesto, anteriormente los grandes príncipes luchaban por Kiev pero ninguno de ellos la trató como Andrii Boholiubskii, una ciudad completamente ajena. Al rechazar el título de gran príncipe de Kiev, a diferencia de sus predecesores que anhelaban Kiev en sí mismo, designó a personas fácilmente manipulables para que la dirigieran y él prefirió vivir en el norte, en su gran principado natal de Volodýmyr-Súzdal.

Este esquema de conquista del poder de Kiev, es decir, ejercer a distancia el mando del estado, se convirtió en norma durante la primera mitad del siglo XIII. Por ejemplo, el gran príncipe de Volynia, Román, al tomar la ciudad en 1200 volvió a Volynia. Bajo su ausencia, en 1203, los grandes príncipes de menor entidad de Kiev y de Cherníhiv, uniendo fuerzas y aliándose con los kipchaks, atacaron Kiev y la saquearon tan cruelmente que un cronista escribió: “y se hizo gran maldad en la tierra de la Rus, la cuál no hubo desde el bautizo de Kiev”6. A finales de la época de descomposición, Kiev pasó por las manos de Danilo de Galitzia (1239 – 1240), que también prefirió quedarse en su gran principado natal, más que nada por la posibilidad de ataques a su región por parte de mongoles y tártaros.

Aunque las guerras internas rompían la unidad de Kiev, la descomposición definitiva del estado la aceleraron las avalanchas de los nómadas de la estepa. Después de las tres derrotas infringidas por Volodýmyr Monómaco, los kipchaks no se atrevían a atacar la Rus. Aunque en los años 1160, bajo el liderazgo del activo kan Kónchak hicieron un par de incursiones sobre los grandes principados del sur, entre ellos los de Pereiáslav, Cherníhiv y Nóvhorod-Síbersk. Justo en aquellos tiempos (1185) el gran príncipe de Nóvhorod-Síbersk, Íhor Sviatoslávych, movilizó sus tropas hacia los kipchaks, hecho que fue inmortalizado en la obra “Cantar de las huestes de Ígor”. Tras la muerte de Kónchak en 1187 muchos kipchaks se dirigieron más al oeste, hacia Bulgaria, y los que se quedaron en las estepas se acercaron a los rus, participaron en las discordias internas de estos y llegaron a ser (gracias a las uniones nupciales pero no solo) una parte inseparable de la política dinástica de la Rus de Kiev.

Incluso si a los kipchaks no les hubiesen echado y neutralizado, la estepa habría continuado siendo una fuente potencial de peligro hasta que el estado de Kiev unido no estableciera una protección fiable. Aunque ya en la primera parte del siglo XIII esto parecía imposible. La decadencia de la autoridad del gran príncipe de Kiev y la distribución del poder económico y político entre tres regiones fronterizas (Galizia-Volynia, Volodýmyr-Súzdal y Nóvhorod) llegaron tan lejos que cualquier vuelta a los tiempos de Volodýmyr Monómaco o Iaroslav El Sabio resultaba completamente irreal. Pero el traslado completo de las fuerzas políticas de la Rus de Kiev ocurrió en 1237 cuando en Europa del este aparecieron los mongoles. Pero antes de pasar al análisis del papel de los mongoles en la reagrupación de las fuerzas políticas de la Rus, es necesario seguir el desarrollo social, económico y cultural de la Rus de Kiev, desde los tiempos más antiguos hasta la mitad del siglo XIII.

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1Porfirogeneta fue un título honorífico en el Imperio bizantino, dado a un hijo o hija nacido después de que su padre haya sido nombrado emperador. (Wikipedia) N del T.

2Crónica de Néstor, en Crónica de Rus, según la Lista de Ipatii traducida por Leonid Majnovets (Kiev, 1989), página 66.

3Vótchina: era una tipo de finca de tierra en los países eslavos orientales que podía ser heredada. El término vótchina también era usado para describir las tierras de un kniaz. El término tiene su origen en la ley del Rus de Kiev. El propietario de una vótchina, el vótchinnik (en ruso, вотчинник) no sólo tenía derechos de propiedad sobre las tierras, sino que además gozaba de poder legal y administrativo sobre la gente que vivía en su territorio. Esa gente, sin embargo, no eran sus siervos, ya que tenían derecho a moverse libremente a diferentes vótchinas. Con el tiempo los derechos administrativos y legales de los vótchinnik fueron severamente limitados, y finalmente totalmente revocados. A mediados del siglo XV, el derecho de cierta categoría de campesinos en algunas vótchinas a dejar a su señor fue limitado a un período de una semana antes y después del llamado Día de Yuri (26 de noviembre). https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%B3tchina (N del T).

4Crónica de Néstor, en Crónica de Rus, según la Lista de Ipatii traducida por Leonid Majnovets (Kiev, 1989), página 146.

5Veche fue una asamblea popular de los pueblos eslavos de la época medieval, a menudo comparado con los parlamentos. Fuente: Wikipedia. (Nota del Traductor)

6The Nikonian Chronicle. Vol.II. Traducido al inglés por Serge A. y Betty Jean Zenkovsky (Princeton, N.J., 1981), pág 26.

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