Capítulo 3. Las regiones de la estepa y las ciudades del norte del Mar Negro.

(Extracto del libro “Ucrania: una historia de su tierra y sus habitantes”, de Paul-Robert Magocsi. En concreto se trata del capítulo 3 de la Primera Parte del libro: Notas introductorias. Época anterior a la Rus de Kiev.)

El primer periodo histórico, o más bien, antes de la historia de Ucrania abarcó aproximadamente desde el año 1150 ac hasta el 850 dc. Durante este tiempo (20 siglos de historia humana en territorio ucraniano) tuvo lugar una lenta evolución desde las civilizaciones primitivas de recolectores y nómadas hasta sociedades más desarrolladas con estado centralizado y un sistema social y económico. Durante estos milenios el territorio de Ucrania se dividía en dos partes bastante diferenciadas: anchas franjas de estepa y bosque-estepa alejadas de las orillas del mar y las zonas cercanas a las orillas del Mar Negro y Mar de Azov. Aunque estas tierras se diferenciaban por su sistema socioeconómico y político, tenían vínculos muy fuertes entre ellas y eran bastante interdependientes.

El territorio estepario estaba principalmente poblado por recolectores sedentarios, que por norma general obedecían a los nómadas de las estepas centroasiáticas. En cambio, en las costas del Mar Negro comenzaban a aparecer ciudades griegas y, posteriormente, romanas y bizantinas que o bien se establecían como ciudades-estado independientes o bien se unían en federaciones con distintos niveles de dependencia de las metrópolis griegas, romanas o bizantinas situadas en el sur. Estas colonias de las costas del Mar Negro existieron durante más de dos milenios y estaban orientadas económica, social y culturalmente a las civilizaciones clásicas del Mar Egeo y del Mediterráneo.

 

Las regiones esteparias

Las primeras noticias sobre las regiones de estepa y sus habitantes las recibimos de autores griegos, romanos, bizantinos y árabes de aquellos tiempos, que principalmente describían a feroces salvajes del este cuyo único objetivo vital era la destrucción de los logros del mundo civilizado, es decir, del mundo griego y, posteriormente, de los imperios romano y bizantino. Un par de fuentes escritas de aquellos tiempos describen despectivamente a los pueblos asiáticos de nombres poco comunes como “numerosas bandadas bárbaras”: eran los cimerios, escitas, sármatas, alanos, hunos, ávaros, protobúlgaros y jázaros que, uno tras otro, dominaron con éxito los territorios de estepa hasta que eran reemplazados por otros invasores nómadas, alternándose así en el poder. Las excavaciones arqueológicas recientes, especialmente las del siglo XX, muestran que estos pueblos nómadas no eran tan incivilizados y propensos a la devastación como les describían los clásicos griegos y romano-bizantinos. Al contrario, las civilizaciones de estos nómadas del este, a menudo generaban un ambiente estable que aumentaba sus beneficios comerciales.

Antes de pasar al análisis cronológico de los procesos que ocurrieron durante estos dos milenios (1150 ac – 850 dc) merece la pena prestar atención a lo siguiente: cuando se trata de diferentes nómadas y sus intervenciones en las estepas ucranianas, el lector puede recibir la impresión errónea de que los crueles guerreros que llegaban del Asia central eran tribus independientes de alguna nación en concreto. Además, puede parecer que los nómadas ocupaban los territorios no poblados del sur y vivían allí hasta que eran desplazados por otro pueblo nómada, dando así lugar al comienzo de un nuevo ciclo demográfico. En realidad, no era así.

En primer lugar, las estepas ucranianas que poblaron las hordas nómadas nunca estuvieron vacías. Los restos arqueológicos demostraron que las estepas, igual que todo el territorio de Ucrania, estaban pobladas tanto en las épocas más remotas (Paleolítico, aproximadamente 200 000 – 8000 ac) como en las más cercanas (Neolítico, aproximadamente 5000 – 1500 ac). Los poblados de la Edad de Piedra se excavaron a lo largo del río Dnipró (raión de Kiev, cerca de los rápidos del Dnipró), en el afluente mediano del río Dnistró (cerca de Bukovyna), pero el poblado más antiguo conocido por la arqueología (aproximadamente 1 millón de años) se encontró cerca del pueblo Korolevo, en la orilla del río Tysa en Transcarpatia. El cambio más importante durante estos cien mil años ocurrió al principio del Neolítico (aproximadamente año 5000 ac) cuando los habitantes de Ucrania, al menos los del oeste del Dnipró, pasaron de la caza y recolecta al cultivo agrícola y a la ganadería. Este modo de vida agrícola sedentario duró casi sin interrupción durante todo el Neolítico, y en su mayor parte coincide con el período de la cultura de Tripilia (4500 – 2000 ac) y conocida como la época de la cultura tripiliana tardía.

 

La civilización de Tripilia y sus vínculos con la Ucrania moderna

De todas las culturas arqueológicas de Ucrania, quizás la tripiliana es la que ha recibido más atención por parte de los arqueólogos. Luego, especialmente desde los tiempos de la consecución de la independencia ucraniana en 1991, esta cultura ha conquistado el apoyo de escritores populares y activistas sociales que utilizan esta prehistórica civilización para la propaganda de su propia interpretación del nacionalismo ucraniano moderno.

La cultura toma su nombre del pueblo de Tripilia, al suroeste de Kiev, donde en 1898 fueron encontrados sus restos por primera vez por el arqueólogo checo Vincenc Chvojka, activo en aquel tiempo en Ucrania. Las excavaciones arqueológicas posteriores han determinado la extensión cronológica y geográfica de la civilización tripiliana. Duró más de dos milenios, desde aproximadamente 4500 ac hasta 2250 ac, y abarcaba el territorio de Ucrania contemporánea al oeste del Dnipró y la mayor parte de Moldavia y Rumanía al este de los Cárpatos. Para su denominación, la cultura occidental utiliza el término “Cultura Cucuteni-Tripilia”. Cucuteni es una aldea del territorio oriental de la Rumanía contemporánea (cerca de Iasi) donde fueron encontrados los primeros hallazgos arqueológicos en la parte occidental de la zona tripiliana en 1884, y se realizaron excavaciones en las primeras décadas del siglo XX por el arqueólogo alemán Hubert Schmidt. La concentración más grande de hallazgos arqueológicos tripilianos ha sido encontrada a lo largo del curso medio de los ríos Prut y Seret (Rumanía noroeste y norte de Moldavia) y en Ucrania a lo largo del curso medio del río Dníster (sureste de Galitzia y oeste de Podilia), en el triángulo del curso medio del río Bug del Sur (al este de Vinnytsia) y en el río Syniuja en el óblast de Kiev.

Los historiadores destacan tres periodos del desarrollo de la cultura tripiliana, caracterizados por el crecimiento de la población en dirección sureste. Los habitantes de Tripilia eran sedentarios que practicaban una agricultura primitiva y ganadería. Parece que la estructura social se caracterizaba por ser un sistema matriarcal de clanes, en el que las mujeres eran las responsables de las labores agrícolas y de la elaboración de cerámicas y tejidos, y tenían el papel principal en la vida social.

En el periodo más temprano las familias extensas compartían la misma vivienda, mientras que en periodos posteriores las familias nucleares comenzaron a vivir en sus propias viviendas. Como resultado de esto, se dio un crecimiento de grandes casas de muchas habitaciones y de viviendas o edificios personales, cuya fuerte construcción refleja el interés por mantener buenas condiciones higiénicas. El número de habitantes de las aldeas de Tripilia variaba desde 500 hasta 2000 habitantes. En los periodos intermedios y tardíos era típico en las viviendas de la cultura tripiliana tener talleres en la planta baja de las casas, además de los locales especiales fuera de las casas para producir cerámica y, posteriormente, para trabajar el metal (cobre). Los hallazgos más abundantes de los territorios de los pueblos tripilianos que han perdurado hasta nuestros tiempos son ejemplos de cerámica de muy alta calidad estética, decorada con ornamentos espirales y grecas, y también pequeñas figuritas de piedra y cerámica muy probablemente relacionadas con el culto a la fertilidad y prosperidad.

Empezando la década de 1990, un par de escritores (y algunos arqueólogos) comenzaron a elaborar nuevas teorías basándose en los artefactos del período neolítico relacionados con la civilización tripiliana. Hoy en día existe incluso una asociación llamada “Kolo-Ra” (Kiev) que organiza excursiones turísticas, realiza excavaciones en los asentamientos de Tripilia y también elabora proyectos de reconstrucción de algunos de ellos. Los hallazgos arqueológicos relacionados con Tripilia se comparan con algunos descubiertos en la Troya prehistórica y en los asentamientos de la civilización micena. Se considera que los “tripilianos” crearon una sociedad donde existía igualdad entre hombres y mujeres, inventaron ruedas, domesticaron caballos y producían objetos de metal de mucha calidad. Sus asentamientos de tamaño considerable (entre los más grandes es necesario mencionar a Talianky, cerca del curso alto del río Syniuja, de 15000 habitantes que vivían en 3000 casas) son descritos como pueblos, incluso protociudades, con casas de dos plantas tipo pisos de mayor tamaño que en las más famosas civilizaciones antiguas de Mesopotamia y Egipto.

El entusiasmo de algunos divulgadores de la civilización tripiliana a veces lleva a conclusiones dictadas por sentimientos patrióticos. El arqueólogo Víktor Petrov era uno de los divulgadores más famosos de este punto de vista: los tripilianos son los antecesores de los ucranianos étnicos contemporáneos. Incluso los escépticos se preparan para aceptar la idea de que los rasgos principales de la civilización tripiliana encontraron su continuación en las formas de construir las viviendas de los ucranianos étnicos y en su decoración y también, en los períodos más tardíos, en el simbolismo y diseño del bordado ucraniano y de las pisankas[1]. Algunos autores inspirados patrióticamente (uno de ellos es Yuri Kanyhin, cuyo libro “Shliaj ariiv” –“El camino de los arios”- es el exponente más famoso) van más allá asegurando que la zona de la cultura tripiliana coincide con el “Estado” Aratta que mencionan las antiguas inscripciones mesopotámicas (sumerias) del tercer milenio antes de cristo. De esta forma, según este concepto, la genealogía más antigua del estado ucraniano debe empezar no de la Rus de Kiev en el siglo IX y ni siquiera de la unión tribal de los Antaes en el siglo IV, sino del “Estado” aratto-tripiliano de 4 o 5 milenios de antigüedad.

 

Los hechos de finales del Neolítico y de la Edad de Cobre dieron lugar a cambios dramáticos relativos a la existencia estable y aislada de los pobladores sedentarios de Ucrania (representantes de la civilización tripiliana). Estos cambios ocurrieron durante el segundo milenio antes de cristo, cuando las tierras ucranianas estaban disponibles para la migración de los pueblos de Europa del este, para los viajes de los vendedores de las tierras egeas y del este y, por último, para la intervención ruinosa de los pueblos esteparios del este. Pero los asentamientos de agricultores y ganaderos, que también cazaban y pescaban, existieron en el territorio ucraniano desde antes del año 1150 ac hasta el 850 ac.

Otra de las visiones erróneas trata de los nómadas invasores de aquellos tiempos. A pesar de que los autores griegos o romano-bizantinos les llamaron cimerios, escitas, sármatos, etcétera, ninguna de estas tribus componía una única etnia cultural o etnolingüística. Éstos eran grupos de las diversas tribus nómadas que a veces se unían bajo el mandato de uno, cuyo nombre (o el nombre que le dieron los autores antiguos) se extendía a todo el grupo. Después de la aparición de los nómadas en las tierras ucranianas, los pobladores locales sedentarios, tanto agricultores como ganaderos, también fueron llamados por el nombre de aquellos nómadas asiáticos que les gobernaba. Justo en este sentido más extenso hay que entender los nombres “escitas”, “sármatas” o “jázaros”.

 

Civilizaciones nómadas en el territorio ucraniano

Cimerios: 1150-750 ac

Escitas: 750-250 ac

Sármatas: 250 ac – 250 dc

           Roxolanos

             Alanos

           Antae

Godos: 250-375

Hunos: 375-550

Cutrigures

           Utrigures

Ávaros: 550-565

Protobúlgaros: 575-650

Jázaros: 650-900

 

Los nómadas esteparios

Los primeros nómadas en territorio ucraniano de los que sabemos algo, fueron los cimerios. Se considera un grupo de origen indoeuropeo que dominó las tierras ucranianas al norte del Mar Negro entre los años 1150 y 750 ac, o sea, en la edad de bronce tardía. La mayor información que poseemos sobre los cimerios procede de hallazgos arqueológicos, en su mayoría herramientas de bronce y restos de fundiciones de bronce. La época de los cimerios duró en Ucrania casi cuatro siglos, y de los restos de herramientas de bronce que han sido encontrados a lo largo de la corriente del bajo Dnipró, al lado de la ciudad Níkopol (Tesoro Mijáilivskyi) y al sur de Kiev (Tesoro Pidjorétskyi), se conservan sólo de los dos últimos siglos de su época (900 – 750 ac).

La época cimeria se acabó aproximadamente a mediados del siglo VIII ac (año 750 ac). Los caudillos de los cimerios se supone que huyeron al oeste (a Panonia tras cruzar los Cárpatos) y al sur (a Crimea, Tracia y Asia Menor), de los nómadas esteparios orientales (escitas). Los autores antiguos describían a los escitas sólo como crueles guerreros, aunque esta visión unidireccional ha cambiado tras los recientes descubrimientos arqueológicos que han rescatado incontables esculturas sutiles, adornos y joyas, hechas principalmente de oro. Realmente, los escitas procedían de los iranios que habitaban en las así llamadas “tierras iranias primitivas”, al este del Mar Caspio (hoy en día Turkmenistán) y se diferenciaban de los persas y medos, los cuáles establecieron las civilizaciones sedentarias lejos al sur de las mesetas iranias.

Entre el 750 y el 700 ac, los escitas se desplazaron al oeste en dirección a Ucrania, y se asentaron al inicio principalmente en Kubán y en la Península de Tamán (700 – 550 ac) y posteriormente a lo largo del Dnipró en Ucrania surcentral (550 – 450 ac), donde su civilización llegó a su cúlmen entre los años 350 – 250 ac. Las fuentes antiguas testimonian que la sociedad escita se componía de cuatro grupos: a) escitas zaristas, b) escitas-nómadas, c) escitas-agricultores (georgoí) y d) escitas-aradores (aroteres). En realidad, los colonos del este pertenecían sólo a los dos primeros grupos, que gobernaban a los agricultores sedentarios y también a los habitantes de las ciudades; pero todos los pobladores de estas tierras eran conocidos en aquel mundo como “escitas”.

Mencionar ciudades puede parecer inoportuno cuando de nómadas se trata. En realidad, la élite escita dominante (los escitas zaritas y escitas-nómadas), prácticamente no se bajaron del caballo, vagando por las estepas, cazando, o luchando contra las tribus vecinas. En el mejor caso se puede hablar de ciudades escitas móviles: grandes caravanas de tribus que se trasladaban de un lugar a otro. Pero los escitas poblaron también algunas ciudades (o más bien sitios donde habitaba gente de forma permanente que se dedicaba a trabajos no agricultores). Estas eran las así llamadas ciudades de tipo oriental, que estaban bajo el dominio de escitas zaristas y escitas-nómadas. Allí vivían los cimerios y otros pueblos que pagaban tributo. Entre los restos de las ciudades escitas más importantes que se han encontrado en las excavaciones hay que mencionar los de Kámianka, en el curso bajo del Dnipró (en el margen izquierdo frente a Níkopol), Bilsk (Guelonos / Helón) en el sureste de Ucrania contemporánea y la capital de Escitia Menor: Neápolis Escita, en Crimea.

 

Los griegos de la costa norte del Mar Negro

Algunos de aquellos poblados escitas no eran sin duda tan importantes como las ciudades griegas comerciales en las costas del Mar Negro y Mar de Azov. Muy pronto, después de que en el siglo VIII ac llegaran los escitas del este a Ucrania, en el sur aparecieron colonos griegos, algunos procedentes de la ciudad de Mileto, que huían de los conflictos internos de Asia Menor. Como resultado de estas migraciones entre los siglos VII y V ac, a lo largo de las costas del Mar Negro, del Mar de Azov y el Estrecho de Kerch, aparecieron algunas ciudades griegas ricas. Las primeras que surgieron fueron Tiras, en la desembocadura del Dnistró, y Olbia, en la desembocadura del Bug del Sur; posteriormente Quersoneso, en el suroeste, y Feodosia, en el extremo oriental de la Península de Crimea, y también Panticapeo (Kerch) y Fanagoria, en las costas este y oeste, respectivamente, del Estrecho de Kerch.

La patria de los griegos, que se extendía a ambos lados del Mar Egeo, se componía de polis independientes (ciudades-estado), y cada una de las cuales velaba mucho por su independencia. Aunque en el siglo V ac todos ellos formaban una civilización común cuyos logros llegaron a ser referentes culturales en el mundo civilizado y éstos perduraron más que las propias ciudades-estado. Las colonias griegas a lo largo de la costa norte del Mar Negro, al igual que su patria en las costas del Mar Egeo, no dependían, al menos al principio, unas de otras; aunque estaban vinculadas política y económicamente con la ciudad-estado que las estableció, principalmente con Mileto, en la costa del Egeo en Asia Menor, o con Mégara, al oeste de Atenas. A veces, las colonias del Mar Negro eran totalmente independientes o bien se unían en federaciones o estados.

La más importante de estas federaciones apareció aproximadamente en el 480 ac, cuando las ciudades griegas cerca del Estrecho de Kerch se unieron bajo el mando de Panticapeo en el estado conocido como Reino del Bósforo. Este reino no dependía de Grecia, y bajo el reinado del enérgico Leucón I (reinó aproximadamente en 389 – 348 ac) se extendió su poder por las penínsulas de Kerch y Tamán, por la costa este del Mar de Azov, por la desembocadura del Don, donde aproximadamente en el 375 ac apareció la ciudad de Tanais. El Reino del Bósforo no sólo lo formaban ciudades griegas, sino también territorios en la costa del Mar de Azov poblados por escitas y otras tribus nómadas. Hasta el siglo II ac, floreció como centro de comercio de grano, pesca, vinicultura y pequeña artesanía (incluida artesanía con metal). El siglo posterior trajo un período de inestabilidad política, cuya consecuencia fue la pérdida de la independencia del reino. Al final, en el año 63 ac, el Reino del Bósforo pasó a estar bajo el poder del Imperio Romano junto con otras ciudades-estado helénicas de la cuenca del Mar Negro.

03.28.jpg

Pax Scythica, sármatas y Pax Romana

A lo largo de casi cinco siglos (del 700 al 250 ac), las ciudades griegas en las costas del Mar Negro de la parte sur de la Península de Crimea y en el Reino del Bósforo mantenían relaciones vecinales relativamente buenas con los escitas que poblaban las estepas. Aproximadamente en el año 250 ac, el epicentro del estado escita se trasladó a la así llamada Escitia Menor, que abarcaba las tierras entre la cuenca baja del Dnipró y el Mar Negro, y también norteña de la Península de Crimea (detrás de las montañas), donde se encontraba la ciudad-fortaleza Neápolis Escita. Las relaciones vecinales cordiales entre escitas y griegos se extendían por tres zonas de influencia: 1) las estepas ucranianas controladas por escitas; 2) las ciudades griegas de la costa norte del Mar Negro; 3) las polis griegas a lo largo del Mar Egeo.

Pan y pescado eran los principales productos alimenticios de los griegos antiguos, y su demanda cada vez mayor se cubría en los mercados de las ciudades griegas de la costa del Mar Negro. Estos y otros productos alimenticios llegaban desde tierras ucranianas, que tenían fama en tiempos remotos de sus riquezas naturales. En su cuarto libro de su “Historia”, el historiador griego Heródoto, que durante cierto tiempo vivió en Olbia, describió así el Dnipró (o como él lo llamaba “El cuarto de los ríos –escitas-: Borysthenes”): “A su alrededor se encuentran los mejores y más nutritivos pastos para el ganado, y en él hay mucho pescado, que tiene un sabor muy agradable (…) Los campos a su alrededor son maravillosos, y en los sitios no cultivados crece la hierba alta. Y en su desembocadura se deposita mucha sal”.[2]

En esta región los escitas recibían de la población sedentaria sumisa el grano y el pescado, que vendían a las ciudades del Mar Negro junto con ganado astado, pieles, cera, miel y esclavos. Estos productos posteriormente se manufacturaban y enviaban a Grecia. Por su parte, los escitas ricos compraban a los griegos productos textiles, vino, aceite de oliva, obras de arte y otros objetos de lujo, cubriendo así sus exigentes gustos.

Como resultado de estas relaciones económicas, los griegos dieron al mundo la primera y, hasta ahora, más importante información sobre los escitas. Uno de ellos era Heródoto, que dejó una descripción detallada del territorio, del modo de vida y de las rudas costumbres escitas, y también de las tierras bajo el control escita. La mayoría de lo que escribió Heródoto sobre los escitas se ha confirmado con otras fuentes: los hallazgos de los numerosos entierros escitas zaristas distribuidos por la parte surcentral de Ucrania y descubiertos durante las excavaciones que de forma regular se vienen haciendo desde 1880. Estos kurganes (túmulos funerarios) conservaron para la posteridad aquellas cosas que hicieron más famosos a los escitas: el arte decorativo y las figuras de oro exquisitamente proporcionadas de grupos de animales diferentes.

No se sabe exactamente si estas obras de arte las elaboraron los mismos escitas o, más probable, si las trajeron de artesanos urbanos griegos. Sea como fuere, los temas de estas obras giran en torno a la violencia en el mundo donde vivían los escitas, y sus formas muestran un alto nivel tecnológico, cultivado y valorado por la civilización escita. A la época escita y posteriormente sármata se asocian monumentos funerarios más humildes, en forma de estatuas femeninas de piedra que están de pie o sentadas y miden de 1 a 4 metros. Cientos de estos monumentos, conocidos como “estelas escitas”, descubiertas por todo el sur de la estepa ucraniana desde el Dníster hasta el Donets y también más allá de ellos.

Los escitas proporcionaron paz y estabilidad a las tierras ucranianas durante más de 500 años, y este período llegó a ser conocido como “Pax Schythica”, es decir, “Paz escita” o “Orden escita”. Durante la Pax Schytica los escitas desarrollaron intercambios comerciales con las ciudades griegas de la costa norte del Mar Negro, lo que aseguraba para Grecia el abastecimiento de productos necesarios y materias primas. Los escitas también se enfrentaron con éxito a otros agresores nómadas del este. Incluso causaron la derrota del poderoso rey persa Darío I (“el Grande”, reinó durante 522 – 486 ac). Después de la inclusión de Tracia a sus tierras, Darío lanzó una campaña bélica contra los escitas en el norte, intentando extender las tierras persas a cuenta de los territorios escitas, considerándolas “tierras iranias alejadas” y, por tanto, parte de su propio legado. Aunque sus esfuerzos combatiendo a los escitas no tuvieron éxito, la invasión de Darío I, que comenzó en 513 ac y que abarcaba la mayor parte de la zona de la costa esteparia del Mar Negro al este del Dnipró y llegaba hasta Gelonos (quizás la actual Bilsk), fue el primer hecho histórico célebre sobre estas tierras mencionado en fuentes escritas.

Una estabilidad tan duradera como la de los tiempos de la Pax Scythica no volvió tan rápido. Aproximadamente en 250 ac, en las estepas ucranianas aparecieron nuevos nómadas, de ascendencia común a los escitas. Eran los sármatas, que fundaron un tipo de civilización que ya mencionamos antes: no se les puede considerar una única nación, sino un grupo de varias tribus, cada una de las cuales con su propia historia. Entre ellos, los que están más relacionados con Ucrania son los roxolanos y, sobre todo, los alanos.

Por lo menos durante los dos primeros siglos desde que los sármatas aparecieron en Ucrania (250 – 50 ac), se interrumpió la estabilidad relativa y, como consecuencia, también las relaciones económicas exitosas que hasta este tiempo existían entre Escitia y las polis griegas costeras. Debido a la presión sármata, los gobernantes escitas huyeron a Crimea, logrando establecerse en un pequeño territorio peninsular: al norte de las montañas y en las tierras situadas entre la península y la cuenca baja del Dnipró. A esta nueva situación política con Neápolis Escita como nueva capital (actual Simferópol), se le conoce como Escitia Menor, que existió desde 250 ac hasta 200 dc. Desde el principio, los gobernantes escitas en Neápolis intentaron, al igual que antes, recaudar tributos a los griegos. Pero como ya no poseían los recursos de la estepa y podían ofrecer pocas cosas a cambio, se dieron conflictos frecuentes entre los escitas de Crimea, las ciudades costeras griegas y el Reino del Bósforo.

Esta época de inestabilidad, que afectó no sólo a los territorios internos del país controlados por los sármatas sino también a las ciudades del Mar Negro, acabó en el año 63 ac en esta región costera cuando el Imperio Romano logró ampliar su control a las ciudades griegas independientes y al Reino del Bósforo. Con la llegada de las legiones y administradores romanos, volvió la paz y estabilidad a la costa norte del Mar Negro. La Pax Romana eliminó la tensión entre escitas y griegos en Crimea, y las tribus sármatas al norte de la península reconocieron las ventajas de una cierta colaboración con el mundo romano. La valoración positiva de la presencia romana se demuestra con el hecho de que una de las tribus sármatas (alanos) renovó la tradición escita de comerciar con las ciudades grecorromanas. En poco tiempo, la civilización greco-escita-sármata se desarrolló en el Reino del Bósforo, el cual renació espontáneamente bajo el patrocinio de Roma. El exitoso comercio entre las regiones esteparias del reino y el mundo mediterráneo, ayudó al nuevo esplendor del Reino del Bósforo, que existió otros dos siglos más.

 

Costumbres escitas

De todas las costumbres escitas, las que causaron más impresión en el mundo antiguo fueron las que merecieron a los escitas su reputación como guerreros feroces. En el cuarto libro de su obra “Historia”, Heródoto escribió:

“Al respecto de las costumbres bélicas se establecía lo siguiente: del primer enemigo que mata, el escita bebe la sangre, y de los demás que mata en batalla lleva sus cabezas cortadas al rey. Por cada cabeza se le permite recibir algún trofeo, y no se permite trofeo si no trae cabezas. El escita arranca las cabelleras del enemigo así: corta la piel alrededor de la cabeza a la altura de las orejas, coge la cabeza y la agita para separar la cabellera del cráneo, luego coge una costilla de toro y alisa la piel. Tras esto, la utiliza como toalla, la cuelga en las bridas de su caballo y presume de ella. Porque aquél que acumula más toallas es considerado el guerrero más valiente. Mucha gente cose abrigos con la piel de sus enemigos y los llevan puestos como nuestros aldeanos. Los demás hacen fundas para los sahaydak (arcos y flechas propios de los escitas) de la mano derecha de los enemigos muertos arrancadas con las uñas. Porque la piel humana es bastante densa y brillante, y quizá las aprecian por su brillo y color blanco. Mucha gente quita la piel de todo el cuerpo, la extiende sobre un marco de madera y la lleva montando a caballo al galope.

Estas eran las costumbres establecidas. Y con las cabezas no de todos los enemigos, sino con las de los más odiados, hacen lo siguiente. Cortan por debajo de las cejas y vacían el cráneo. Si el escita es pobre sólo forra el cráneo por fuera con piel de toro curtida y la utiliza como cuenco, y si es rico la forra por fuera con la piel y por dentro la bañaba en oro y la utilizaba como copa de vino. Lo mismo hacen con los cráneos de sus propios parientes cuando discuten entre ellos y uno de ellos gana al otro ante los jueces. Cuando vienen invitados respetados por los señores de la casa, les honran con estos cráneos y dicen que aunque eran sus parientes tuvieron que enfrentarse a ellos y el señor de la casa salió victorioso de ese enfrentamiento. Esta victoria se considera una hazaña”.

Fuente: Heródoto, Historia o Los nueve libros de historia. Traducción, prólogo y notas de A.O. Biletskyi (Kiev, 1993), página 193-194.

 

Pero el siglo III dc rompió la estabilidad de las tierras esteparias por cuatrocientos años. Durante este tiempo el territorio ucraniano fue objeto de invasión por nuevas tribus nómadas guerreras, que asolaron y robaron el mundo antiguo que estaba representado en las ciudades costeñas del Mar Negro y en las del Bósforo. Salvo algunas excepciones, estos nómadas, a diferencia de los escitas e incluso de los sármatas, no estaban interesados en mejorar las relaciones mutuamente beneficiosas entre las regiones esteparias y las ciudades costeras. Aproximadamente entre los años 250 y 650 unas tribus nómadas –godos, hunos, cutrigures, utrigures, ávaros y protobúlgaros – pasaron por una parte de las tierras ucranianas, donde la estabilidad sólo fue renovada después de la aparición de los jázaros en el siglo VII.

La lucha, que duró entre los años 250 y 650, comenzó no con la llegada de los nómadas de Asia central, sino más bien con la aparición a mediados del siglo III de los alanos de la región al norte del Cáucaso y de las tribus germánicas conocidas como godos, que llegaron del norte de Europa. Los alanos fueron un grupo tribal que se trasladó a Crimea poblando su parte montañosa (fueron precisamente ellos los primeros habitantes de la ciudad de Kyrk-Yer, conocida posteriormente como Chufut-Qalé, localizada en la cima de una montaña) y también la costa del Mar Negro, donde según algunos científicos los alanos justamente establecieron la ciudad de Sugdaia (actualmente Sudak). Se dedicaban a la agricultura, la ganadería y la artesanía. Al llegar a Crimea, los alanos se convirtieron al cristianismo y esto llegó a causar su rápida integración con los otros habitantes cristianos de la península y su desaparición como pueblo independiente.

La anterior patria de los godos corresponde a la Suecia contemporánea, pero aproximadamente en el año 50 los godos se asentaron en la costa sur del Mar Báltico (en el territorio de la Polonia actual). Precisamente desde ahí, a finales del siglo II, se dirigieron al sur de Ucrania donde ganaron a los sármatas, terminaron con su dominio en las estepas y entraron en contacto con el mundo romano en la costa del Mar Negro. En esta época los godos se separaron en dos ramas. Aquellos que se quedaron en Ucrania recibieron el nombre de ostrogodos o godos del este. Después del año 250 arrebataron Olbia y Tiras a los romanos y durante el siglo siguiente el reino ostrogodo controló otras ciudades grecorromanas y el Reino del Bósforo y las estepas.

El poder ostrogodo llegó a su apogeo a finales del siglo IV, durante el reinado de Hermanarico (reinó en 350 – 375). Al final de su reinado, aproximadamente en el año 370 llegó un nuevo pueblo nómada, esta vez de Asia central. Eran los hunos, que conquistaron fácilmente a los ostrogodos y rápidamente avanzaron hacia el oeste, en dirección a las provincias romanas de la península balcánica y Panonia (actualmente Hungría). En la década de 420, estos nómadas agresivos establecieron su base en Panonia y después del año 435, bajo el mando del talentoso caudillo Atila, lanzaron ataques cada vez más agresivos contra varias ciudades del Imperio Romano. Tras la inesperada muerte de Atila en 453, el “Imperio Huno”, que se extendía desde el oeste del Mar Caspio tras Ucrania hasta el corazón de Europa central, se desintegró rápidamente. Algunos hunos se quedaron en Panonia junto con la mayoría de los godos que llevaron consigo. Otras tribus hunas se quedaron en las estepas de Ucrania, entre ellos había utrigures, que encontraron su hogar en las estepas del norte de Crimea. Los ostrogodos que no fueron a Panonia con los hunos se quedaron en Crimea, concentrándose en lugares montañosos, alejados de la costa.

Conocidos como godos de Crimea, estos descendientes de los ostrogodos aspiraban a mantener buenas relaciones con el Imperio Romano Oriental (o bizantino), por eso mantenían a representantes administrativos en el puerto comercial de Quersoneso, al suroeste de Crimea. Para facilitar la defensa de la costa de la amenaza de los nómadas del norte, Bizancio ofrecía apoyo a sus aliados (godos y alanos), por ejemplo a través de los ingenieros bizantinos, que ayudaban a fortalecer algunas “ciudades cueva” en las cimas de las montañas rocosas y valles que, en algunos casos, se encontraban a 200 metros de altura dominando el entorno de los valles. Al contrario de lo que se suele creer, los habitantes de estas fortalezas naturales no vivían en cuevas sino en casas de madera y piedra construídas encima de las cuevas a lo largo del margen de las laderas, con una superficie que a veces alcanzaba varias decenas de hectáreas. Las cuevas situadas bajo las casas funcionaban como sótanos y, normalmente, se utilizaban para guardar provisiones y también formaban parte del sistema defensivo. Sólo posteriormente aparecieron verdaderas viviendas-cueva como celdas que los monjes cristianos ortodoxos tallaron a lo largo de la roca desnuda. Entre las “ciudades cueva” más grandes hay que mencionar Mangup, Kyrk-Yer y Eski-Kermen, que se encontraban en las montañas al este de Quersoneso. Los monasterios en las cuevas más famosos eran Kachi-Kalión, Kalamita (Inkermán) y el de la Asunción (aún funciona como monasterio) cerca de Bajchisarái. La capital de los godos de Crimea era Doros (o Dory), que lo más probable es que fuera la fortaleza posteriormente conocida como Mangup. Se encontraba aproximadamente a medio camino entre Quersoneso y el centro de los escitas (Neápolis Escita).

En el siglo IV, los ostrogodos se convirtieron al cristianismo de rito bizantino, pero en realidad aceptaron la doctrina de Arrio (arrianismo), que negaba la naturaleza divina de Jesucristo en favor de la humana. Los godos de Crimea se mantuvieron arrianos incluso después de que proclamaran la doctrina de esta secta como herejía. En cambio, lo más importante fue que el cristianismo fortaleció la conexión entre los godos y el Imperio Bizantino. A principios del siglo V (aproximadamente en el año 400), la capital goda Doros se convirtió en el centro de la eparquía Gotya. Su primer epíscope fue nombrado por el patriarca de Constantinopla, cuyo puesto en aquel tiempo lo ocupaba el influyente Padre de la Iglesia San Juan Crisóstomo. De esta forma, los godos se encontraron bajo la esfera de influencia política y cultural de Bizancio y, a lo largo de los siguientes cinco siglos, ejercieron como defensa de las ciudades grecobizantinas en la costa de las potenciales intervenciones de los nómadas del norte.

Así que las estepas ucranianas al norte de la Península de Crimea y el Mar Negro seguían siendo objeto de asaltos frecuentes: en el siglo V sobrevivieron a la intervención de los cutrigures y utrigures, en el siglo VI a la de los ávaros y en el siglo VII a la de los protobúlgaros. Lo más frecuente era que estas tribus no se detuvieran mucho tiempo en Ucrania. Esto se debea que estas tribus buscaban el mejor botín a lo largo de la frontera del Imperio Romano en Europa central (en la llanura panónica) o en las vías comerciales situadas entre los mares Negro y Caspio. En los periodos situados entre la marcha de unos nómadas y la llegada de otros, el poder a veces pasaba por las manos de los habitantes locales. De este modo, los antae -tribu sármata (alana)-, quizá junto con parte de los godos, organizaron en el siglo III a los agricultores locales de la Ucrania surcentral y suroeste en fuerzas guerreras poderosas que se sublevaron contra los godos, Imperio Bizantino y hunos. Debido a que esta población sedentaria (liderada por los antae y a quienes ellos dieron su nombre) era probablemente eslava, este grupo resulta de especial interés al respecto del posterior desarrollo de Ucrania (ver capítulo 4).

Bizantinos y jázaros

En el período transcurrido entre los años 250 y 650, cuando las estepas ucranianas sufrían frecuentes devastaciones, las regiones costeras de los mares Negro y Azov vivieron uno de sus renacimientos. En esta época su estabilidad la aseguraba el Imperio Romano Oriental, (Imperio Bizantino), que llegó a su máximo esplendor y tamaño bajo el reinado del emperador Justiniano (525 – 565). Mandaron tropas bizantinas a las ciudades del Mar Negro, fortalecieron los muros defensivos de las ciudades, y Quersoneso, en el margen occidental de la península, llegó a ser el centro regional administrativo bizantino. La cultura bizantina griega con su cristianismo de rito oriental también se fortaleció y Quersoneso, con sus diez iglesias y capillas (una de ellas la basílica de San Pedro) y su Monasterio de las Cuevas situado en una roca abrupta cerca de Kalamita (actualmente Inkermán), llegó a ser un centro importante desde el que, con el tiempo, se extendió el cristianismo por Ucrania y entre los eslavos orientales. La influencia bizantina también era fuerte en Crimea oriental, donde resurgió el Reino del Bósforo, esta vez como colonia de Bizancio.

Aunque es cierto que el control político directo de Bizancio sobre las ciudades de Crimea y el Reino del Bósforo a menudo se interrumpía, los lazos económicos, sociales y culturales bajo la forma del cristianismo bizantino ortodoxo, perduraron por los menos hasta finales del siglo XIII. Precisamente en los tiempos del control romano y bizantino sobre el Reino del Bósforo, en las ciudades del Mar Negro se asentaron judíos helenos. Precisamente desde estas ciudades las conexiones judías durante el siglo VII se extendieron por el Estrecho de Kerch hasta alcanzar a la nueva civilización nómada jázara, que empezó a hacerse notar constantemente.

No mucho después del aumento de la influencia bizantina en la costa, durante los últimos años del siglo VI apareció un grupo nuevo de nómadas del este, cuya presencia influyó profundamente en la región al norte y al este del Mar Negro. Se trata de los jázaros, una tribu túrquica que provenía de la región occidental del Kanato Túrquico, en la profundidad de Asia. Al contrario que sus antepasados, durante los últimos tres siglos los jázaros preferían diplomacia antes que guerra. Poco después de su aparición en la costa del Mar Negro, firmaron un pacto (año 626) con el Imperio Bizantino. Los bizantinos, a quienes siempre preocupaban las fronteras orientales con los persas y los potenciales invasores del este (amenazaban sus territorios del Mar Negro), apreciaban que los jázaros apoyaran sus planes diplomáticos en el norte.

La aparición de los jázaros en el siglo VII tuvo gran importancia para el desarrollo de Europa del este en general y de Ucrania en particular. Los jázaros, de forma parecida a los escitas en los años 750 ac – 250 ac, o los sármatas en los años 50 ac – 250 dc, controlaron a las poblaciones sedentarias de las regiones esteparias del país, apaciguaron a las tribus nómadas rebeldes, protegieron las vías comerciales y mejoraron los contactos con las ciudades greco-romano-bizantinas del Mar Negro. Estas viejas relaciones de beneficio mutuo entre las tierras costeras y esteparias se renovaron durante la hegemonía jázara. La Pax Chazarica u orden jázaro duró aproximadamente desde mediados del siglo VII hasta mediados del siglo IX, cuando estas tierras estaban protegidas de las invasiones nómadas de la estepa de Asia Central, de las invasiones persas y, posteriormente, de los árabes del sur. Teniendo en cuenta el papel que cumplían los jázaros protegiendo las fronteras orientales y del sur del continente europeo, algunos autores les comparaban con Carlos Martel y los francos en Europa occidental. La Pax Chazarica también proporcionó dos siglos de paz y estabilidad: cuando los pueblos sedentarios caían bajo la influencia jázara tenían la posibilidad de desarrollarse. A estos pueblos pertenecían también los eslavos, que vivían tanto dentro del territorio como pasada la frontera noroeste del Kanato Jázaro.

[1] La pisanka (en ucraniano писанка) es un huevo colorado con ornamento escrito en cera de abejas. La preparación de las pisankas está relacionada con costumbres precristianas de celebración de llegada de la primavera, más tarde con la Pascua cristiana. Es un arte eslavo que ha arraigado en Ucrania, haciéndose famoso. (Wikipedia) (N del T)

[2] Heródoto, Historia o Los nueve libros de historia. Traducción, prólogo y notas de A.O. Biletskyi (Kiev, 1993), página 192.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Noticias y política. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s