Carta abierta a Albert Boira

Hola Albert:

Me llamo Javier, me encantan los buenos monólogos humorísticos, así que ¡sé de sobra quién eres! (permíteme el tuteo, te considero casi un amigo después de esos buenos ratos que me haces pasar).

Me dirijo a ti porque ayer vi tu monólogo en Paramount Comedy de “La noche canalla” y uno de los gags me ha hecho pensar. Me refiero a ese gag sobre el humor negro y Carod-Rovira. En primer lugar me ha hecho decir en voz alta “¡¡Por fin un monologuista en este país mete alguna puyita!!” y el recuerdo de George Carlin vino a mi mente. Sí, el humor me parece una forma muy efectiva de hacer llegar a la gente temas “serios”, además, requiere de mucho ingenio: no es fácil hacer reír sobre temas que son para llorar. Pero te escribo porque me preocupa que la gente piense que el desarrollo consista única y exclusivamente en tener la barriga llena (llena de alimentos, no hinchada como sugeriste… qué bueno fue lo de los buñuelos¡!). Y, al fin y al cabo, tu gag se basaba en eso, decías algo así como: “Lo que yo he dicho no es bestia, es humor negro; lo que es bestia es enviar millones de euros para enseñar un idioma a personas que se están muriendo de hambre”  (el concepto era ese, las palabras seguramente no… discúlpame, he buscado el vídeo en internet pero no está -¡leñe!-). Me explico:

Llevo 10 años trabajando en Madre Coraje, una ongd que coopera con el Perú. He tenido la enorme suerte de poder conocer algo de aquél país y profundizar en las injusticias sociales, la pobreza, la solidaridad o el desarrollo.

En una región del Ande peruano, se han unido muchas familias, profesorado, alumnado y colectivos sociales para intentar impulsar una reforma educativa adaptada a la realidad andina. He visto libros de texto peruanos en los que aparecen jirafas y leones y, sin embargo, no se menciona al cóndor o a la llama. Uno de estos profesores me explicó porqué hay tantas personas en aquellos lares con nombres de pila anglosajones: a las personas americanas nativas se les ha tratado (y se les trata) como personas de segunda fila, cuyos idiomas, creencias, formas de vestir y tradiciones no son tomados en serio ni puestos en igualdad con otras culturas. ¿Y cuál es la cultura más “cool”? La anglosajona. Por tanto, para que sus hijos sean personas “respetables”, les ponen nombres como Jeffrey, Milton, etcétera.

Ahora vamos al meollo del asunto: las consecuencias. Debido a este machaque continuo de su cultura, las personas andinas poseen una baja autoestima que, en muchas ocasiones, frena su desarrollo: ¿Cómo voy a salir adelante si soy un pringado? ¿Cómo voy a ser capaz de crear una cooperativa agrícola si mi destino es este? Además, en el caso concreto del Ande peruano, el período de violencia sufrido por estas personas en los 80 y 90 acrecentó estos problemas sociales, culturales y psicológicos. Tanto es así, que en el departamento de Ayacucho, todo el tejido social de la zona aconsejó a Madre Coraje que, si quería colaborar en el desarrollo de esa zona, tenía que comenzar con proyectos agropecuarios… y culturales, al mismo tiempo; porque si únicamente nos dedicábamos a llevar a cabo proyectos agropecuarios, serían insostenibles, ya que las personas beneficiarias carecerían de la autoestima suficiente para realizarlos y “apropiarse” de ellos.

En definitiva, que si queremos que las personas empobrecidas salgan de esa terrible situación, hay que apoyarles en muchos frentes para que ellos mismos escriban su presente y su futuro. En 2003 tuve la enorme suerte de estar allí y escuchar cómo una mujer me decía que antes ella se estaba pensado ir a Lima con sus hijas, que le contaban que allí podía haber algo de trabajo; pero luego (gracias a estos proyectos) fue ella la que llamó a sus hijas para que volvieran, porque su trabajo en el campo dio frutos y a día de hoy incluso ha formado una cooperativa. Y esto se consiguió gracias a un trabajo multisectorial.

Quizá al principio de esta carta debí haber aclarado que no soy seguidor de Carod-Rovira ni pretendo defender su postura (de hecho ni me he informado de esa acción en cuestión, ya que sería harina de otro costal), pero creo que al leerla te habrás dado cuenta de que mi única finalidad es que te asomaras a esa realidad desde otra ventana, desde un mirador compartido por muchas de las personas e instituciones que intentamos aportar nuestro grano de arena en la mejora del mundo.  Así que te animo a que sigas teniendo esa necesaria curiosidad por el mundo y te doy la enhorabuena por ser capaz de no sólo hacer reír.

Un fuerte abrazo, solidaridad y carcajadas, muchas carcajadas.

Postdata: hago pública esta carta porque, como educador solidario que me considero, creo necesario generar debates sobre estos asuntos. Pero por ello no quiero que pienses que busco notoriedad o publicidad, de hecho este blog no lo lee apenas nadie (uno de los muchos motivos es que sólo subo algo cuando creo que tengo algo que decir, y hoy era uno de esos días).

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9 respuestas a Carta abierta a Albert Boira

  1. Albert Boira dijo:

    Hola Javier!!

    Vaya por delante mi agradecimiento por tus palabras refiriéndote a mi trabajo, es un honor que nombres a George Carling para hablar de mí, en serio! Soy de los que piensan como tú, a través del humor podemos divertir, es la base, pero podemos también influir, denunciar, opinar, protestar… al fin y al cabo, el humor es una de las mejores terapias que conozco para aceptar o superar nuestras circunstancias, defectos o carencias.

    Resulta muy motivador que haya personas que escuchan, además de oír, nuestros textos, a veces se pregunta uno si interesa o no este tipo de humor. Cuando escribo un monólogo, siento la necesidad de mirar a mi alrededor y reflejar mis puntos de vista sobre las cosas, y mediante el humor, busco hacer reflexiones desde puntos de vista socialmente complicados, ya que entiendo que, en general, esta sociedad vive ajena a los verdaderos dramas del mundo, mirándolos desde el Telediario, a la hora de comer, y poniendo un programa basura de tarde a continuación, en lugar de preguntarse unos cuantos “porqués”…

    En cuanto al tema del que me hablas, es enriquecedor leer experiencias como la tuya, me has hecho un retrato muy interesante de la situación que se vive en esa parte de Sudamérica, y la verdad, desconocía las circunstancias que me describes en tu carta, aunque te aseguro que no era mi intención minimizar o despreciar la necesidad de reafirmación de ese u otros pueblos, que pasa necesariamente por el uso y enseñanza de su lengua y la conservación y desarrollo de sus costumbres.

    Cuando escribo un texto, lo hago siempre inspirado por algo de mi entorno, en este caso concreto, mi intención era más en contra de Carod-Rovira, y quizás pillé de los pelos un tema que me iba muy bien para mi crítica:

    “… esto no es bestia, es humor negro, lo bestia es dar un millón de euros para que hablen, en lugar de dar un millón de euros para que coman…” aquí me refiero en todo caso a zonas donde están muriendo personas por inanición, como sería el caso de Somalia en estos momentos. Quizás, ahora que lo planteas, no sea el mejor ejemplo, mi intención era efectuar una critica a este señor, que mantiene en Catalunya una política agresiva, primando subvenciones a todo lo que huela a nacionalista, y olvidando necesidades básicas que, al no darle titulares, aparca para otra ocasión. Tiene una forma de actuar que inspira a un sector social que defiende el “los catalanes todo, el resto, los de fuera, a la cola”.

    Viajo continuamente por España, por mi trabajo, y siento el odio que a veces nos tienen por culpa de declaraciones de este y otros sujetos, y no puedo evitar referirme a estas cosas en mis actuaciones. “Las banderas, para trapos”..

    En fin, te agradezco enormemente que te hayas tomado la molestia de dirigirte a mí, y siento si la forma en que me expresé te resultó no del todo adecuada, aunque estarás conmigo que, para las personas que no están tan al día de esas problemáticas, el ejemplo invitaba más a tomase el gag, como una crítica a Carod-Rovira, que como un desprecio para la población peruana o ecuatoriana.

    Un saludo amigo Javier, que no te conozco, pero ya veo que me he dirigido a tí en más de una ocasion, y por lo que veo, provocándote risa y pensamiento… de eso se tata no?

    Hasta otro cruce de opiniones!!

    Albert Boira

  2. Hola Albert:
    “Me llena de orgullo y satisfacción” no sólo que hayas leído mi carta sino que la hayas respondido. Y más un sábado ¡! 😉
    “el ejemplo invitaba más a tomase el gag, como una crítica a Carod-Rovira, que como un desprecio para la población peruana o ecuatoriana”. En absoluto ese ejemplo despreciaba a nadie, o al menos no creo que nadie pueda pensar eso al oír tu gag.

    Soy de Jerez y tengo buenas amistades catalanas y aporto mi granito de arena para intentar reducir esa catalanofobia… que han acentuado esas políticas a las que aludes, pero que lamentablemente vienen de muy atrás (porque si fuera solo un tema de políticos, pienso que habría madrifobia, andalucifobia y “totalifobia”… todos tenemos representantes políticos que nos dejan mal) . Me he criado escuchando comentarios tópicos sobre los catalanes que van más allá del inocente chiste y conozco mucha gente que se considera “apolítica” pero que no quieren nada con los catalanes… al igual que hay catalanes que no quieren saber nada del resto de la península. Y eso me entristece mucho. En fin, que todos necesitamos más empatía y acercamiento y creo que tú estás aportando muchos granos de arena en este sentido.
    ¡Oye! no sólo escribes bien cuando intentas hacer reír, me ha fascinado tu respuesta.
    Un abrazo.

  3. Albert Boira dijo:

    Un placer debatir ideas contigo Javier, he publicado esta conversación en mi Muro de Facebook, desde allí también damos cera de vez en cuando, así hacemos público lo enriquecedor de cualquier debate entre personas civilizadas.

    Gracias por tus opiniones sobre mí, en serio, sólo intento ser consecuente y coherente, lo intento, no siempre lo consigo…

    A mí también me ha complacido mucho tu forma de escribir, te haces entender a la perfección!! Se ota ahí tu profesión bien llevada a cabo!!

    Seguimos en contacto, pásate por mi Muro de FB de vez en cuando y apunta lo que quieras, empujemos todos a la vez!!

    Albert Boira

    P.D.: Yoviví unos años en Sevilla, pero pasé muchas horas por Jerez, tengo grandes amigos ahí!! Andalucía, debería haber una en cada país!!

  4. Pierre Roca dijo:

    …me iba a enfrascar en una respuesta sesuda, coherente e incluso sabia para apoyar vuestros argumentos y vuestra prosa -los dos escribís francamente bien- pero acabo de darme cuenta que lo habéis dicho todo. O casi todo. Incidir ahora en los mismo sería retórico, luego aburrido.

    Mejor me abstengo, guardo energías, os manifiesto mi acuerdo con la tesis que defendéis ambos, os felicito por la forma además del por el fondo y permanezco expectante.

    Un placer haberos leído. De verdad.

  5. Albert Boira dijo:

    Pierre!!

    Cualquiera que hubiese sido tu opinión, seguro que nos habría enriquecido! Un pensador no se tiene cerca todos los días!

    Saludos y hasta el próximo debate, que nos quedan muchos!!

  6. Toni Moog dijo:

    Hola Javier.
    Es un placer saludar a una persona que, como tú, sabe leer entre líneas y no sólo ve un monólogo, también escucha. Yo, como Albert (compañero y amigo íntimo), dedico la mayor parte de mi tiempo en hacer reír a la gente. Uso bromas fáciles, bestias, simpáticas, negras… Pero también añado bromas en las que, más que burlarme o reírme de una persona o colectivo, lo que pretendo es lanzar un mensaje subliminal simplemente para que los que “escuchan” le den un par de vueltas al asunto en cuestión. Para que piensen…
    El motivo por el que escribo aquí es para poder escribir una palabra: COTIDIANEIDAD.
    Creo que nuestra sociedad padece esta enfermedad, y, ciertamente, es una enfermedad terrible. Cuando ves las noticias, puedes ver una sobre un atentado en cualquier ciudad del mundo con una cantidad de muertes considerable. Como humanos que somos, nuestra emoción debería ser de sorpresa, incredulidad, tristeza… POR DIOS, ACABAN DE MORIR X PERSONAS EN UN ATENTADO!!! Lo mismo con noticias sobre hambre, gente que se manifiesta por una causa… Pero no. Son tantas y tantas noticias similares las que vemos/leemos cada día que se ha convertido en algo “cotidiano”. Y vemos esas imagenes que acompañan a la noticia como algo común, casi como una noticia rutinaria. Nuestra mente convierte en “cotidiano” cualquier acto de violencia, crueldad, injusticia… lo que nos convierte en meros observadores conformistas, casi ni prestamos atención al suceso porque ya formaparte del pan nuestro de cada día.
    Creo que si nos asustáramos realmente viendo tales acontecimientos, tal vez… tal vez empezaríamos todos a ver la realidad tal y como es: TERRIBLE.
    Si en un monólogo de humor tocamos temas terribles, a lo mejor, nuestro público además de reír debería empezar a “pensar”.
    Toni Moog.

  7. Blanca Herrero Zurita dijo:

    Hola, me llamo Blanca y aunque me considero pesimista en relación al público general de la caja tonta, con permiso me gustaría poder contestar optimistamente al tema de que a “nuestro público además de reír debería empezar a “pensar”.”
    Estoy totalmente de acuerdo en esa reflexión/opinión, yo soy seguidora de varios humoristas/monologuistas como Albert y Toni, los he visto en directo, los he seguido, y los sigo. Me encanta poder reirme de las injusticias e incoherencias de esta vida, pero me considero una de las personas que sabe leer entre líneas, que sabe cuando es humor negro, sarcástico e irónico de una situación o grupo de gentes en particular. A mi me tocan el alma y me gusta poder pensar que no soy la única en todo el teatro que lo ve de esta manera ya que pierde todo el significado de la actuación, de poder reirse de uno mismo y de los demás.
    Me gusta poder pensar que a la gente se le toca el alma, se levanta por la mañana un día y se acuerda cocinando, duchándose o estando en el lavabo de lo que se dijo en ese monólogo y lo reflexiona…..aunque no se tenga el valor o no se le de la importancia, ni el reconocimiento debido escribiendo una carta coherente de la que su autor y el autor de la reflexión deben sentirse orgullosos.
    Como dije en la conversación mantenida en Facebook sobre este tema, es de agradecer leer estas reflexiones tan bien redactadas, dan un halo de esperanza ante tanto garrulismo habido y por haber.
    Yo, por mi parte, seguiré pensando, reflexionando y sorprendiéndome de los valientes que ponen los puntos sobre las íes.
    Gracias.
    Blanca Herrero Zurita.

  8. Bon día, Toni
    El monologuista tatuado¡! Recuerdo que me doblé de risa cuando te oí decir que la gente en la Barceloneta nada a estilo braza… para apartar la suciedad. Ese gag está en mi top 10. 😀

    Me está encantando descubrir que este punto de vista es más habitual entre los monologuistas de lo que yo pensaba.
    ¿Sabéis? Voy a hacer una confesión. Hace 7 años, me di cuenta que tenía cosas que decir, y que me gustaría hacerlas con humor, ya que, como hemos dicho en comentarios anteriores, es una excelente vía para abordar estos temas. Así que escribí un monólogo y decidí enviarlo a Paramount Comedy Sevilla. María Iglesias (creo recordar que ese era su apellido) me llamó y acabé subido en el escenario de la sala Garufa. Me encantó la experiencia y me sirvió para darme cuenta de muchas cosas, una de ellas fue que no me iba a ganar la vida así, porque me faltan muuuchas aptitudes a nivel de actuación (desparpajo, soltura, tranquilidad, actuar¡¡…) y, aunque creo que puedo ser capaz de crear monólogos sobre temas triviales, ya hay muchísimos monologuistas que abordan los temas habituales con una calidad excepcional… ¿qué aporto yo hablando de lo mismo si ya hay profesionales que lo hacen de PM?
    Por tanto, si me subo a un escenario será para decir cosas que otros no dicen… esa sería mi motivación y compensaría mi bajísimo nivel de actuación. Es decir, que aquella vez me lancé porque tenia algo que decir, y no he vuelto a lanzarme porque, por ahora, no tengo más cosas que decir… o sí las tengo, pero aún no dan para un monólogo. La crisis, los banqueros y especuladores se merecen un monólogo cañero, muy cañero.

    Todo esto lo saco a relucir porque recuerdo que María, cuando comentábamos la actuación al día siguiente, me daba consejos y pistas geniales: empieza con uno de tus mejores gags, no dejes que pase mucho tiempo entre gag y gag, engancha a la gente con chistes cercanos… Y todo eso me hacía pensar que a lo mejor sí que es más apropiado hacer un monólogo sobre algo cercano y meter un par de puyitas contundentes a hacer todo un monólogo sobre temas con los que la gente no se identifica (Muchísima gente se ríe con los monólogos que les hacen decir “es verdad, esto me ha pasado”). Aunque soy de la opinión de que a la gente hay que ir ofreciéndole otras cosas, por probar no se pierde nada. A veces salimos derrotados de antemano, pensando “esto no va a gustar”. Y quizá esa fue una de las cosas que más me gustó de subirme a un escenario: que tienes la posibilidad de comprobar si ese chiste que me creía genial cuando lo escribí funciona o no.

    Respecto a la cotidianeidad, sí, Toni, como se suele decir, estamos anestesiados. No se profundiza en los problemas y no se aborda la realidad en toda su complejidad. Cultura de titulares, cultura efímera que la semana que viene es historia. Creo que, en los mass media, tan sólo Forges nos recuerda que no nos olvidemos de Haití.

    Un abrazo… ¡¡Quepúm quepám¡¡

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